Las vidas paralelas y tormentosas de
Fidel Herrera y Miguel Ángel Yunes
*** Tanto
a Fidel Herrera como a Yunes Linares una parte de las tribus priistas han
integrado un frente en su contra cuando ambos excluyeron a los líderes
municipales y regionales
Por:
Luis Velázquez
Veracruz,
México; 04 de abril, 2013.-- Fidel Herrera y Miguel Ángel Yunes Linares llevan
“Vidas paralelas”, como las historias de Plutarco.
Aun
cuando desean aniquilarse entre sí, son iguales. Y salvo el color de la piel y
los ojos, hasta almas gemelas.
Por
ejemplo: mientras hacia finales del sexenio de Patricio Chirinos (1992-1998),
la elite priista formó un bloque en contra de Yunes, en el 2013 Fidel la está
padeciendo.
Y
en ambos casos el par ha sido arrinconado.
De
poderosísimo secretario General de Gobierno, Yunes pasó a más invencible
presidente del CDE del PRI, camino a la gubernatura. Vino la elección de
alcaldes y Yunes impuso a los suyos. Marginó a una parte de la cúpula.
Favoreció a nuevos aliados.
Entonces,
de norte a sur de la tierra jarocha, irritados, los jefes regionales integraron
un frente en su contra. Ahí estuvieron, por ejemplo, Ramón Ferrari Pardiño y
Gustavo Arróniz Zamudio. Arróniz decía: “Yo estaba en Guanajuato en la
delegación de la Secretaría de Educación Pública. Y de allá venía cada semana a
cabildear en contra de Yunes”.
El
resultado fue el PRI registró la peor derrota de su vida política en Veracruz:
107 alcaldías.
Enfurecido,
de piel ligera, peleador callejero, Yunes suspendió una comelitona para 5 mil gentes
en que sería declarado héroe de la patria chica. Luego, pronunció un discurso
furibundo contra la elite partidista en su contra. Los llamó traidores.
Y
se fue de Veracruz. Y luego renunciaría al partidazo. Y después reaparecería al
lado de Elba Esther Gordillo, Vicente Fox y Felipe Calderón.
EL
TSUNAMI CONTRA FIDEL
Ha
sido el mismo hecho y circunstancia de Fidel ahora en 2013 de cara a la
elección de alcaldes y diputados locales.
De
pronto, apareció en la Casa Veracruz y en el carnaval jarocho y repartió
bendiciones en una misa en el WTC de Boca del Río.
Para
tal fecha se había adueñado del escenario electoral del PRI. Una parte de los
candidatos que ya estaban palomeados fueron bajados del caballo a mitad del
río. Entraron otros. Incluso, negocia los candidatos a las sindicaturas y
regidurías, a las diputaciones, tanto del propietario como del suplente. Impuso
la suya como candidato pluri.
En
el café, algunos políticos priistas lo decían así: “El que gobierna está en
palacio: el que manda en Río Pánuco”, la oficina de Fidel en la ciudad de
México.
Para
la cúpula y la militancia tricolor, Fidel había emergido como topo en Veracruz
para reordenar el caos.
Incluso,
hubo días y semanas cuando el gobernador quedó reducido a cero.
En
tales circunstancias muchas cosas ocurrieron, entre ellas: la alianza PAN-PRD
fue tronada varias veces, Juan Vergel fue expulsado de la presidencia del
partido amarillo, el PRD quedó desmadrado, hecho polvo, aun cuando polvo era
ya.
En
el lado del PAN, la pasarela mediática se ocupó, primero, de que Julen
Rementería se retiraba de la contienda para la alcaldía jarocha, luego de que,
háganos favor, corriera la versión de que uno de sus hijos había sido
secuestrado como parte de un mensaje críptico para ser doblegado.
Y
cuando, además, alardeaba de ganar de calle la contienda interna.
Después,
que el panista Julio Saldaña sería candidato del PRD a la alcaldía.
Y
hasta filtraron que el par declinaba por el diputado local, Oscar Lara, para la
presidencia municipal para contrarrestar a Rafael “El loco” Acosta Croda, de
igual manera como sucediera en Coatzacoalcos con el ahora expanista, Rafael
García Bringas, fama pública de estar en sociedad con Yunes Linares en las
gasolineras.
Mientras,
en Boca del Río también se aparecía un emergente. El hijo del exdiputado local,
Sergio Vaca Betancourt, se inscribía como precandidato azul para la alcaldía en
un abierto correo a Miguel Ángel Yunes Linares para socavar a su hijo, que por
segunda ocasión busca la silla embrujada del palacio municipal.
Entonces,
una nueva versión empezó a caminar de norte a sur de Veracruz. La alianza de
una parte de la elite priista en contra del “Tío de Nopaltepec”, que de pronto
se adueñaba del tinglado. Y más aún, del tinglado priista.
Los
menos aseguraban en corto que por ningún concepto harían talacha electoral para
los ungidos candidatos, aun cuando Erick Lagos, presidente del CDE del PRI, se
la pasaba declarando a los plumíferos que nadie estaba amarrado.
Y
la respuesta vino con un periodicazo acordado: Fidel se retira de Veracruz y
alista maletas para la embajada en Venezuela.
Pero
“hierba mala nunca muere”. Y más, si se recuerda la derrota presidencial de
Enrique Peña Nieto en la tierra jarocha.
El
góber fogoso, el único que redimiría a “Los niños de la fidelidad”, así se
opongan algunas tribus priistas…(Tomado de El Piñero de la Cueca/ 4 de abril del 2013).

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