Finalmente, y para desgracia de su familia y de los últimos hechos sangrientos que han empañado a Minatitlán, fuentes de la Procuraduría confirmaron que el niño Juan Enrique Espinosa Díaz, secuestrado desde hace dos semanas en la petrolera ciudad, fue encontrado muerto esta madrugada por parte de elementos de la Policía Ministerial, quienes habían detenido a una persona y éste los llevó al lugar donde habían sepultado al menor.
Rectificando las primeras versiones que referían que el menor había sido encontrado con vida, el cuerpo fue hallado cerca del nuevo panteón municipal de Jáltipan, en terrenos de la ex azufrera rumbo al poblado Juan de la Barrera, cerca de las 4 de la mañana, a donde fue llevado a la funeraria La Económica, para luego ser trasladado a Minatitlán. Según las fuentes, solamente fue encontrada la osamenta, pero el cuerpo fue identificado por el uniforme escolar que portaba al momento de ser secuestrado.
Según los primeros reportes, el pequeño Quique tenía cinta canela en las manos y en la boca, y al parecer en el lugar de los hechos fueron encontrados unos casquillos de bala.
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