miércoles, 15 de julio de 2009

CON RUMBO AL SUR


POLÍTICA Y PLACER


Por Angel Gabriel Fernández

La política, como toda actividad practicada por humanos, no está exenta de errores, de perversidades, de vulgaridad. En los palacios de los reyes, en los palacios de gobierno, en los palacios municipales, tras las puertas con varias cerraduras, de noche cuando se “celebran juntas extraordinarias”, pocos saben qué es lo que pasa.
Adriano, uno de los emperadores romanos, tenía su chamacón preferido.
A Nerón, otro feroz dictador que era capaz de violar y de matar a su madre, se le ponían los ojos de borrego a medio morir cuando un jovencito le tocaba al oído sus melodías preferidas.
En los cuentos y novelas del Caribe, es común leer que los dictadores tendían al homosexualismo u otros eran tan mujeriegos que tras una noche de parranda se daban cuenta que las prostitutas con las que pasaban la noche al otro día la tenían convertida en reina.
Ahora, tenemos historias de estrellas porno que se convirtieron en diputadas. La historia de una diputada “teibolera”. Tenemos a una Primera Dama que había posada desnuda y vemos con vergüenza que en un palacio municipal exhiben prostitutas y hasta dejan tiradas las tangas en los pasillos.

LA HISTORIA DEL HILO DENTAL

Todo el que quiera una aventura momentánea que le podría redituar en contagiarse del “mal del siglo” o cuando menos de someterse al tratamiento de penicilina, ya sabe que en los pasillos del palacio municipal de Acayucan va a encontrar “carne”.
Ahí están. Pintarrajeadas, con minifaldas, masticando chicle; hay una chimuela que francamente parece un antídoto contra la lujuria. Las encuentran en los pasillos de la calle Victoria y el de la Hidalgo.
Pero lo que se vio ayer, sobre pasa los límites de la decencia:
En el pasillo de la calle Victoria, frente a la oficina de la regidora Ana María Azotla, apareció una tanga, “hilo dental”, dicen los expertos. Era blanco, no se veía que fuera nuevo.
En el palacio se volvió un chismorreo: que de quién era, que quién lo había dejado, que de dónde había salido, que de qué oficina provenía, etcétera y más etcétera.
La primera versión es que la dueña habría sido alguna empleada de la planta baja del palacio que fue sometida a alguna “chamba” en ese sector de la casa del pueblo. Pero dicen que no; que nadie “trabajó” de noche. La segunda versión es que ese pasillo del palacio fue escenario de alguna “batalla” entre alguna prostituta de las que ahí se ofrecen con algún cliente de esos muy “intensos” dispuestos a aventarse una aventura casi en público.
El “hilo dental” estuvo en el pasillo hasta casi mediodía. Discretamente, unos empleados lo quitaron del frente de la oficina de la regidora perredista Ana María Azotla para colocarlo junto a una gran reja. Pero ahí seguía. Era usado, eso que ni qué.
ZA, ZA, ZA,ZA, YUCAZÁ
No sería el primer acto de depravación en el palacio.
Hace algunos años, en los pasillos del mismo se observó un denigrante espectáculo: los organizadores del Carnaval trajeron al grupo musical “Clímax”, aquel que hizo famosa la canción de “mesa, mesa que más aplauda, le mando, le mando, le mando la niña…”.
Ahí estaba el vocalista con sus nenorras. Ahí, en el pasillo del palacio, colocaron el escenario y el tubo para que las mujeres se deslizaran.

LA DIPUTADA TEIBOLERA

En febrero del año pasado fue noticia a nivel nacional la diputada veracruzana Dalia Pérez, quien en la película “Chiles Xalapeños” actuaba y se aventaba un “table dance”.
¡Qué cosa!. Hubieran visto a la Dalia. Mostraba sus atributos y se contorsionaba como sabañón con hormigas.
En el “table dance” sí trabajaba; ahí sí tenía que sudar, porque en la Legislatura ha de ser muy fácil levantar el dedo.


LA DIPU- PORNO

Pero no hay que espantarse por un table dance en el palacio o por el hallazgo de un “hilo dental” en las afueras de una oficina pública.
En Italia, allá por los años 80, el Partido Radical hizo diputada a Anna Llona Staller, alias “Cicciolina”, quien era famosa no por sus propuestas políticas, sino porque era actriz porno. La mujer llegaba al Parlamento “echando tiros”, con faldas muy cortas y con grandes escotes, alborotando la hormona de los diputados, los cuales se relamían el bigote. Pero sus compañeros diputados no se preocupaban mucho, porque si deseaban verla de cuerpo entera y como Dios la echó al mundo, nomás tenían que comprar una película porno (aunque fuera de esas piratas) y segurito que ahí la veían, no levantando el dedo como en el Parlamento, sino levantando todo, enseñando todo y haciendo de todo.
Y en Francia, la gente está feliz con su Primera Dama. Carla Bruni es toda una belleza, es cantante, actriz y posó desnuda para una revista para hombres.
No nos espantemos, pues de que aquí haya pirujillas en los pasillos del palacio ni de que aparezcan prendas íntimas cerca de las oficinas.

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