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| Opositores a las autodefensas vuelven a incendiar camiones en Parácuaro. Foto: Miguel Dimayuga |
Lejos
de parar, la violencia entre grupos armados en Michoacán alcanzó ya un
punto de conflagración mayor. Ante la expansión y la toma de municipios
por los grupos de autodefensa que persiguen al cártel de Los Caballeros
Templarios, en una estrategia diseñada según algunas fuentes por el
propio gobierno de Enrique Peña Nieto, la policía y el Ejército los
dejan hacer. Como sea, y aunque otros grupos las acusan de ayudar al
Cártel de Jalisco Nueva Generación, las autodefensas consideran que
pronto “liberarán” Apatzingán, el bastión templario.
PARÁCUARO, MICH.-
En la que ya se decantó como una de las jornadas más violentas por los
enfrentamientos entre autodefensas comunitarias e integrantes de la
organización delictiva Los Caballeros Templarios, la correspondiente a
la última semana se caracterizó asimismo por bloqueos realizados en la
carretera que comunica este municipio con Apatzingán.
El
viernes 10, por sexto día consecutivo, presuntos templarios cerraron esa
vía carretera, en la que quemaron cinco vehículos y despojaron de sus
pertenencias, cámaras fotográficas y un automóvil a reporteros de la
localidad y de medios nacionales que acudieron a reportar lo que ocurría
en el lugar.
Y mientras los grupos de autodefensa tomaban nuevas
localidades en municipios de la zona de Tierra Caliente –como Antúnez,
perteneciente a Tacámbaro, y 20 de Noviembre, correspondiente a
Coahuayana–, en Apatzingán hombres armados quemaron una tienda Coppel y
una Oxxo como parte de las acciones que realizaron durante la semana
contra aquéllos.
Desde el domingo 5 los distintos grupos que se
mantienen enfrentados a las autodefensas ciudadanas iniciaron con
bloqueos a la carretera que comunica Tacámbaro con Apatzingán; luego
quemaron una decena de autos y camiones. Pero este fin de semana
aumentaron sus acciones: incendiaron negocios en la ciudad Apatzingán y
se instalaron a las entradas de ésta para impedir la llegada de “los
autodefensas”.
A bordo de camionetas, algunos de ellos armados
con rifles de asalto, se presentaron el viernes en el tramo bloqueado y
amenazaron e intimidaron a los periodistas: les ordenaron entregar las
imágenes que habían registrado y retirarse de la zona. Incluso trataron
de levantar a uno de los reporteros, quien logró zafarse de los hombres
armados que lo jaloneaban para llevárselo en una camioneta.
(Fragmento del reportaje principal que se publica en Proceso 1941, ya en circulación)
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