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| Promulga Peña la reforma energética. Foto: Eduardo Miranda |
A
contrapelo del triunfalismo expresado por sus correligionarios del PRI
en torno a la reforma energética impuesta por los poderes Ejecutivo y
Legislativo, Dulce María Sauri Riancho aclara: si las cosas no funcionan
como el gobierno de Enrique Peña Nieto pretende, no habrá manera de
revertir la situación. Y cuando la exdirigente nacional priista advierte
que ante esta eventualidad “no hay red de seguridad” que salve a
México, significa que el Estado queda a merced de los grandes apetitos
empresariales, sean mexicanos o extranjeros.
MÉXICO, D.F.
(Proceso).- La reforma constitucional en materia energética “es una
apuesta muy alta” donde “no hay marcha atrás”. Si los supuestos
resultados benéficos no se sienten en el bolsillo de los mexicanos vía
gasolina y electricidad más baratas, “la frustración social podría
revertir cualquier resultado positivo en la macroeconomía, si éste
llegara a darse”, advierte Dulce María Sauri Riancho, exdirigente
nacional del PRI.
Legisladora de varias batallas históricas –como
la aprobación de la Ley Televisa en 2006–, exgobernadora interina de
Yucatán y exfuncionaria de la Secretaría de Programación y Presupuesto,
Sauri es más contundente en la valoración del riesgo adoptado: “Si las
cosas no funcionan como se prevé, no habrá manera de revertir la
situación. No hay red de seguridad que atempere o suavice la caída”.
Radicada
en Yucatán, donde estudia un posgrado en historia, Sauri coincide en
que esta reforma es la culminación de otro modelo de Estado, “no sólo
más pequeño sino más débil frente a los poderes fácticos que se imponen
mediante la corrupción y el amedrentamiento”.
Compara la bonanza
petrolera de los ochenta, cuando José López Portillo llamó a
“administrar la abundancia” y se generó una de las crisis económicas más
agudas del país.
“Los sueños de riqueza petrolera han solido ser
breves. Fue corta la ilusión de la abundancia (no más de tres años)
durante el gobierno de José López Portillo. Sin embargo, los recursos
extraordinarios provenientes del petróleo caro de esos años se
destinaron a la creación de programas de combate a la pobreza (como el
Coplamar) o de solución al problema alimentario, como el SAM (Sistema
Alimentario Mexicano).
“La similitud entre 1980 y la reforma
energética de 2013 sólo se encuentra en el terreno de las expectativas
desbocadas del gobierno, que intenta convencer a la población de la
extraordinaria oportunidad que se abre ante ellos.
“La frase
presidencial invitando a ‘administrar la abundancia’ todavía nos
persigue como parte de un pasado que no debemos olvidar. Espero que los
slogans publicitarios de ahora –‘bajará el precio de la luz y también
del gas’, ‘se crearán millones de empleos’– no tengan en el futuro el
mismo triste destino en la memoria colectiva y en la vida de millones de
mexicanos”, advierte.
Sauri también es irónica a la hora de
describir el maltrato a Pemex y a la CFE, que pasan a ser ahora
“empresas productivas del Estado” y deberán competir con las
trasnacionales extranjeras, como Exxon, Shell, Chevron y otras. Las
compara con un viejo pugilista, en metáfora boxística.
“Después de
años de saqueo fiscal y debilidad financiera, la empresa petrolera será
como el flaco y añoso boxeador que sube al cuadrilátero con el joven y
vigoroso atleta cuya única preocupación es ganar. No se necesita ser
profeta para adivinar el resultado de esa lucha desigual. ‘Te usé, te
gasté, te tiré’, sería un buen epitafio anticipado para la otrora
empresa orgullo nacional”, resume.
EPN, fortalecido
En
cuestionario respondido por escrito, la exdirigente nacional del PRI,
lejana ahora al círculo gobernante, hace un balance político de los
actores de la reforma energética.
Del gobierno federal señala que
“en el corto plazo, el gobierno mostró capacidad de articular una
estrategia y llevarla a cabo, logrando la mayoría necesaria en las
cámaras de Diputados y Senadores, así como una inusitada celeridad para
su aprobación en los estados.
“El presidente y su gobierno salen
fortalecidos, porque demostraron efectividad en el procedimiento.
Cuidaron los detalles, tal como se demuestra en los 21 artículos
transitorios, donde se especifican y acotan las leyes reglamentarias
para aplicar la reforma. En lo político, nada se dejó al azar o a la
improvisación.”
–¿Hubo un proceso de deliberación en el PRI sobre
el cambio de enfoque del partido frente a los artículos 27 y 28
constitucionales?
–Desde la campaña electoral se delinearon los
cambios que habrían de venir si Enrique Peña Nieto ganaba la
Presidencia. En la XXI Asamblea del PRI (marzo 2013) una clara mayoría
de delegados dotó de suficiente flexibilidad a sus documentos básicos
para dar cobijo a una reforma energética de este tipo, así como para
imponer el IVA a alimentos y medicinas. Sucedió lo primero, mucho más
lejos de la vida cotidiana de la población que lo segundo, que hubiese
tenido en el corto plazo un costo alto para el PRI y su gobierno.
–¿Tiene futuro el Pacto por México después de esta reforma?
–El
pacto dio sus frutos y se agotó. Dejó de ser útil al gobierno, no así a
las dirigencias del PRD y del PAN, que gracias a éste lograron sortear
los más espinosos problemas internos que cuestionaban incluso su
permanencia al frente de sus organizaciones políticas.
“La reforma
fiscal fue el pretexto de la separación, una vez que se hubo superado
el distanciamiento motivado por razones electorales en la primera mitad
del año. Se dice, tal vez con razón, que el PRD del pacto avaló la
reforma fiscal, en tanto que el PAN hizo lo propio con la energética.
Ningún viejo lobo de mar en la política podía ignorar esa posible
secuencia y, sobre todo, sus consecuencias.”
–¿Qué efectos electorales y políticos vislumbra tras esta reforma para las elecciones federales de 2015?
–Si
bajan los precios de la energía eléctrica para consumo doméstico, así
sea artificialmente, incrementando los subsidios a la CFE antes de que
se transforme en “empresa productiva del Estado” limitada sólo a la
transmisión y distribución de energía eléctrica, el PRI puede tener un
buen resultado en la elección de 2015, más aún si comienzan a
manifestarse y publicitarse con amplitud los avances económicos
previstos por el gobierno de Peña Nieto.
“Si, por el contrario, la
expectativa creada sobre el descenso de los precios de los combustibles
no se cumple, si la novedad de encontrar gasolineras de Exxon, Shell y
otras operando en México no es suficiente para convencer a las clases
medias de la bondad del cambio, el panorama electoral para el PRI podría
complicarse.
“El PAN está a la expectativa de los tropiezos que
pudiera tener el gobierno priista. Ha retornado a su ámbito natural,
donde se mueve como pez en el agua: la oposición. En cuanto a las
izquierdas, la reforma energética muy probablemente les demande una
revisión a fondo de sus estrategias. Llegar divididos a la elección de
2015 será garantía de su irrelevancia en la nueva legislatura que habrá
de constituirse ese año.”
Lectora y oradora destacada, Sauri no pierde la posibilidad de pensar en las consecuencias si “hubieran” pasado otras cosas.
“La
historia contrafactual da licencia para imaginar. Me la tomo. ¿Qué
hubiera pasado si Andrés Manuel López Obrador no hubiera sufrido un
infarto en plena movilización contra la reforma? ¿Qué hubiera pasado si
el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas se hubiera puesto en huelga de hambre
frente a Palacio Nacional para buscar impedir lo que finalmente sucedió?
¿Qué hubiera acontecido si el PRD se hubiese negado a avalar la reforma
fiscal, además de perder el fondo destinado a su gobierno en el
Distrito Federal?
“La imaginación puede ser infinita, pero también
da para preguntarse qué hubiera pasado si el gobierno hubiese prestado
mayor atención a lo que sucede en Brasil, donde ya vienen de regreso del
lugar al que nosotros todavía pretendemos llegar.”
“Alta vulnerabilidad”
Economista
perteneciente a la generación de políticos que se crearon en la
Secretaría de Programación y Presupuesto en los tiempos de Miguel de la
Madrid y Carlos Salinas de Gortari, Sauri también observa que las
reformas consistieron en un “complicado trabajo de orfebrería jurídica,
para no cambiar cambiando todo”, sobre todo en materia de rectoría
económica del Estado.
“Desde 1983 se estableció en la Constitución
la distinción entre áreas estratégicas con funciones exclusivas del
Estado y las áreas prioritarias de la economía, donde sólo ejerce su
rectoría. La reforma constitucional reciente deja como áreas
estratégicas correo, telégrafo y radiotelegrafía. Salvo por la
generación de energía nuclear, reservada en exclusiva al Estado, las
otras son restos simbólicos de un sistema de comunicaciones que
corresponde al siglo pasado. Tal parece que lo viejo y obsoleto, eso sí,
queda a cargo del Estado, concebido como una especie de custodio de
obsolescencias tecnológicas.”
–¿Qué consecuencias tendrán para el modelo de Estado los cambios recientes?
–El
modelo constitucional de rectoría del Estado y su obligación de
planear, conducir, coordinar y orientar la actividad económica, se
mantienen. El problema estriba en que esta reforma limita las capacidad
del propio Estado para cumplir su cometido. Al abrir plenamente la
puerta a los intereses trasnacionales en los hidrocarburos y eliminar
las salvaguardas legales, el propio Estado mexicano se coloca en
posición de alta vulnerabilidad. En lenguaje llano: si las cosas no
funcionan como se prevé, no habrá manera de revertir la situación. No
hay red de seguridad que atempere o suavice una caída.
–¿Qué efectos puede tener en el terreno político-partidista y en el escenario político un Estado así?
–Observo
un Estado en pleno tránsito del modelo que rigió las relaciones
políticas durante más de 70 años, a uno nuevo, en que el Estado no sólo
es más pequeño sino más débil frente a los poderes fácticos que se
imponen mediante la corrupción y el amedrentamiento. En este marco se
realizan los cambios en materia energética.
Desmovilización social
–Hay
una discusión intensa sobre la falta de participación social frente a
esta reforma, considerada la más importante en 75 años. ¿A qué atribuye
esta falta de interés? ¿Qué tan responsable es la propia izquierda
política?
–A diferencia del precio del boleto del Metro o del
incremento de las gasolinas, la reforma energética no afecta en lo
inmediato la vida de las familias. La mayoría de los mexicanos está
demasiado preocupada por su supervivencia cotidiana como para tomar las
calles.
“Tal vez si se hubieran enterado de la pretensión de
eliminar los subsidios a las gasolinas, la electricidad y el gas
(Transitorio 11) hubieran protestado. Pero, afortunadamente, los ajustes
de última hora desaparecieron la peligrosa disposición. Sin embargo, el
tema de los subsidios gubernamentales a los precios de los energéticos
está muy poco explicado.
“Tal vez la izquierda opositora a la
reforma energética no supo transmitir un mensaje que vinculara la
reforma con las preocupaciones y carencias cotidianas de la gente.”
–¿Por qué se trata de una “apuesta muy alta” esta aprobación? ¿Qué consecuencias tendrá?
–Se
ha vendido la reforma energética como una panacea que sacará a la
economía mexicana de su postración. Así lo señala machaconamente la
publicidad que invade en estos días los medios. La expectativa
gubernamental descansa en que a partir de la aprobación de la reforma
vendrá una riada de inversión extranjera, atraída no sólo por las
posibilidades del sector energético sino por la percepción de la
existencia de un gobierno capaz de lograr sus propósitos.
“Las
preguntas que rondan son del tipo de si será suficiente incentivo la
reforma aprobada o si habrá un mayor apetito del capital trasnacional
que exija aún más; si las condiciones internacionales harán factible el
arribo de capitales del exterior o si una vez más habrá pocos
resultados, tal como sucedió con la reforma laboral.
“No dudo en
calificar de ‘apuesta alta’ a esta combinación de expectativas
gubernamentales y promesas a la población de bajar sus recibos de luz.
Una cosa es fracasar en la creación de miles (o millones) de empleos
prometidos si se aprobaba la reforma laboral, y otra es comprometer el
descenso de los precios de la electricidad, algo que cada mes podrán
constatar si se cumple o no, familias y empresarios en todo el país.
“Podrían
mejorar los indicadores de inversión extranjera directa; podría
incrementarse el número de empleos y crecer el PIB a la ansiada tasa de
4% anual, pero si no se sienten los supuestos efectos benéficos en el
bolsillo de los mexicanos vía gasolina y electricidad más barata, la
frustración social podría revertir cualquier resultado positivo en la
macroeconomía, si éste llegara a darse.
“Por cierto, la reforma no
dio siquiera para la ilusión de fomentar a la industria mexicana a
través del petróleo, al menos en el papel. Ni con el pétalo de una rosa
se quiso perturbar a las trasnacionales con alguna exigencia incómoda.”
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