2 de diciembre de 2013 a la(s) 2:35
DICIEMBRE...
Llevo
tu rocío en el alma, y aflora cuando te presentas llenándome de
nostalgias y alegrías...de ello me nace el deseo por ubicarme en el
palco del tiempo para tocar las viejas estampas y sonreír, a veces con
lágrimas en los ojos... Mis diciembres de infancia, tan simples pero tan
grandes con las pequeñas cosas para ser feliz, como las noches frías,
de ramas y posadas... ¿Me dejas escuchar nuevamente los villancicos?
Quiero ver al padre Pichardo y su adusta faz, rezando el rosario, y a
Cirenia Baeza con otras mujeres cargando los santos peregrinos, rumbo a
la puerta mayor del templo,desde donde percibo el eco: "En nombre del
cielo os pido posada..."
Cuando toco el tema, me
transporto y casi puedo palpar las piñatas al vuelo, junto al campanario
y...quisiera un dulce, una naranja de esos días, reír como loca,
divertida por los saltos de doña Necha Jara aporreando la olla de barro
vistosamente decorada...Quisiera... ¿qué no quisiera? Encontrar a los
amigos de entonces, muchos de los cuales se internaron más allá de lo
visible... a mi madre... “ Mamita, tu mano apretando la mía,
deteniéndome para que no me golpeara algún guijarro.¿Sabes cuánta falta
me haces? Muchas veces he necesitado sentir aquella protección en los
momentos difíciles, aunque sé que estás aquí… perdóname, pero es
diciembre y entonces, los recuerdos golpean más duro sean bellos o
no...”
… En casa, mi humildísima morada, no había árbol
de navidad, pero mi hermana Aurora, con su gran espíritu navideño y su
creatividad, pacientemente creaba un entorno mágico, forrando
con algodón, a manera de nieve, alguna rama atractiva donde colgaban
esferitas para darle vida al espacio que ocupara; y armaba su nacimiento
con las pequeñas figuras de José, María y Jesús de caritas sonrientes…
ah inolvidables pasajes, maravillosos y portadores de un sentimiento
grande que al corazón ensanchan…
Diciembre, bendito
diciembre que invitas a la reconciliación, a los buenos propósitos, a la
reflexión... te doy la bienvenida una vez más, en tanto veo a mi nieto
David llenando de esferas el gran árbol sentado en la sala con sus luces
intermitentes… Gracias por ser portador de la temporada más hermosa,
más emotiva del año… por llenar mis ojos con tantas estampas bellas, mis
oídos con las alegres notas de los villancicos… y mi espíritu con la
alegría más profunda, ante el nacimiento de nuestro Salvador… Gracias,
viejo amigo..
Invierno 2013.
No hay comentarios:
Publicar un comentario