lunes, 9 de diciembre de 2013

Protesta de abogados.

Déjame que te cuente…

Por Sergio M. Trejo González.
 
               Uno de los mayores retos que enfrenta nuestro país,  es consolidar un efectivo Estado de Derecho. Escuchamos, leemos y nos enteramos de muchas maneras, de pactos y concertaciones políticas nacionales que para muy poco, casi nada, nos han de servir. Ellos, no piensan en la realidad de la base de nuestro pueblo que por su parte más baja apenas come, cuando tiene chamba,  con ese salario mínimo incrementado cada año de manera muy distinta al aumento de la gasolina, azúcar y otros satisfactores. Decía Marco Tulio Cicerón: "No existe ninguna justicia si a cada uno no le está permitido siquiera poseer lo suyo."
 Se han trastocado los valores de tal manera que, con un besito en la mejilla o una chambita transitoria para el sobrino o la hija, nos sentimos iluminados para ir a votar por quien sea. Las fuerzas vivas están en peligrosa agonía. Comprometemos nuestro voto aunque al candidato, una vez en el poder, se le olviden sus compromisos y todavía tenga el descaro de darte su mano amiga y ofrecer, en el colmo de la burla… “Lo que se ofrezca”. Hablo de todos los políticos que usted, amable lector, conoce y ha observado en cadena nacional, estatal y local, en las pretéritas, las ante pretéritas y las ante pos pretéritas campañas.  Ningún candidato en proselitismo anduvo ofreciendo incremento de impuestos ni reformas a  la ley, para pasarnos por la báscula. Todo mundo ofreció apoyo, pensiones, equipos, subsidios, medicinas y trabajo. Nunca supe que describieran  o detallaran algún programa de asistencia, auxilio o beneficio, pero tampoco nos decían que nos van a abrochar con alianzas de partidos políticos que nos vendrán a partir la madre a corto e inmediato plazo.
                      En esa vorágine de reformas nacionales y en la expectativa de los cambios de presidencias municipales, resulta sano y grato, enterarnos que habrá también, el día de hoy renovación en los cuadros dirigentes de nuestro H. Colegio de Abogados de Acayucan. Eso por supuesto que resulta de importancia y estimación, si pensamos que el gremio de los picapleitos en nuestra localidad, tiene un organismo profesional, independiente y comprometido con la sociedad: me consta que tal entidad al menos en lo que a procuración e impartición de justicia se refiere ha venido soportando y pugnando para mantenernos a flote entre lo ola de fechorías que nos invade.
                      Subrayo estos prolegómenos porque de alguna manera, después de un procedimiento democrático, abierto, transparente y participativo, sabemos que ha resultado electo el Lic. Francisco Diz Herlindo, para presidir esta agrupación, que contiene en su historia el nombre de ilustres Barristas, Presidentes, Consejeros y Coordinadores de Comisiones, quienes de muchas maneras han aportado sus esfuerzos. Cierto que la tarea de dirigir un grupo de profesionales, que en especial se distingue por las réplicas y las contrarréplicas, por las objeciones y los alegatos en el desarrollo de su quehacer, no es algo fácil, pero algo se ha venido logrando por el Colegio, por sus miembros y por la sociedad.
                      A este cargo de representación, como casi todas las cosas serias, se le imponen tareas de responsabilidad, no como función de un individuo, sino como un grupo convencido y comprometido con sus pares. De ahí la responsabilidad también, para rodearse de un Consejo Directivo que le acompañe no solo como figura decorativa de un entidad sino con vivo ejemplo de entrega y compromiso en las tareas del litigante. No se trata de una plataforma para salir en notas de sociales, tampoco se trata de un organismo conformado por personas que solo van a los tribunales a exponer sus chismes y conflictos personales, sino de un apostolado de representación y defensa bizarra de intereses de terceros. 
                        Las reformas legales que ya están sobre los licenciados en derecho, que se dedican a litigar, exigen formulas novedosas que requieren no solamente de acudir a platicas insulsas de actualización, sino el conocimiento de la verdadera  ecuación del trabajo, que incorpora aspectos clave para lograr la Confianza de la Sociedad: abogados profesionalizados, garantías para su actuación, ética profesional y participación colegiada.
                          Tradúzcase bien, el abogado debe ser ejemplo de seriedad, ética y servicio para con sus clientes, sus colegas, las instituciones de procuración e impartición de justicia, y para con la sociedad…“una asociación con afiliación voluntaria, de iniciativa privada, y con acción no sobre el derecho de litigar, sino en el honor y la reputación de los agrupados. Una agrupación que lejos de afiliaciones partidistas y de beneficios gubernamentales, ejerza su propio control, dictando el camino de la dignidad y del honor, aspirando al privilegio de la honradez ante la opinión pública”.
Quizás como nunca antes, este papel nuestro colegio es determinante para dar a nuestra comunidad certeza y confianza sobre nosotros como prestadores de servicio. Vivimos tiempos en los cuales se debe propiciar, los cambios que el mundo contemporáneo demanda. Es entonces nuestra responsabilidad proponer cualquier aspecto de mejoramiento, cuando menos en nuestra comunidad, que satisfaga la demanda de seguridad, certeza jurídica, económica y de armonía social.
En nuestra materia, cualquier reforma legal como los juicios orales, el Amparo, o cualquier otra, irán al fracaso si no cambiamos y creamos nuevos criterios y visiones para las nuevas generaciones. Impulsarlas, nos obligan a reforzar los sistemas de Educación Jurídica Continua, para todos los abogados; para así dar respuesta a una sociedad que espera de nosotros la defensa de su libertad y de su patrimonio, una sociedad que exige justicia y un efectivo combate a la corrupción y a la impunidad.
Por todo eso, me complace La presencia del licenciado Francisco Diz Herlindo en el Colegio de Abogados de Acayucan, un personaje cardinal muy respetado. Actor importante del ámbito jurídico, con experiencia, autoridad  y talento. Tanto ha sembrado el Jurista Diz Herlindo en los terrenos de nuestra profesión, que ahora cosecha los frutos de su reputación y el prestigio, bien heredado a sus hijos que se desarrollan bien, en tareas de impartición y procuración de Justicia.
Supongo para mañana, por la mañana, una asistencia de muchos abogados del distrito, con los Jueces, los Agentes del Ministerio Publico, tanto Federales como los del Fuero Común, y amigos,  que desde diversas trincheras tienen que ver con la cosa jurídica. Ahí estarán, seguramente, también algunos clientes y alumnos de los abogados de Acayucan, junto a la familia del ungido, en la sala de cabildos de nuestro palacio municipal, lugar donde se tomará la protesta de rigor a todos los barristas directivos, para escuchar esos mensajes para continuar preparándonos, para no heredar a nuestros hijos un país tan agitado, sino a trabajar para que las próximas generaciones vivan en un país diferente, donde los vecinos podamos continuar saludándonos de mano sin la zozobra y el miedo qué nos rodea, a pesar los encapuchados del mando único… Para que estas reuniones tranquilas sean lo cotidiano y no la excepción

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