Déjame que te cuente…
Por
Sergio M. Trejo González.
Uno de los mayores retos que
enfrenta nuestro país, es consolidar un
efectivo Estado de Derecho. Escuchamos, leemos y nos enteramos de muchas
maneras, de pactos y concertaciones políticas nacionales que para muy poco,
casi nada, nos han de servir. Ellos, no piensan en la realidad de la base de
nuestro pueblo que por su parte más baja apenas come, cuando tiene chamba, con ese salario mínimo incrementado cada año
de manera muy distinta al aumento de la gasolina, azúcar y otros satisfactores.
Decía Marco Tulio Cicerón: "No existe ninguna justicia si a cada uno no le
está permitido siquiera poseer lo suyo."
Se han trastocado los valores de tal manera
que, con un besito en la mejilla o una chambita transitoria para el sobrino o
la hija, nos sentimos iluminados para ir a votar por quien sea. Las fuerzas
vivas están en peligrosa agonía. Comprometemos nuestro voto aunque al candidato,
una vez en el poder, se le olviden sus compromisos y todavía tenga el descaro
de darte su mano amiga y ofrecer, en el colmo de la burla… “Lo que se ofrezca”.
Hablo de todos los políticos que usted, amable lector, conoce y ha observado en
cadena nacional, estatal y local, en las pretéritas, las ante pretéritas y las ante
pos pretéritas campañas. Ningún
candidato en proselitismo anduvo ofreciendo incremento de impuestos ni reformas
a la ley, para pasarnos por la báscula.
Todo mundo ofreció apoyo, pensiones, equipos, subsidios, medicinas y trabajo.
Nunca supe que describieran o detallaran
algún programa de asistencia, auxilio o beneficio, pero tampoco nos decían que
nos van a abrochar con alianzas de partidos políticos que nos vendrán a partir
la madre a corto e inmediato plazo.
En esa vorágine de
reformas nacionales y en la expectativa de los cambios de presidencias
municipales, resulta sano y grato, enterarnos que habrá también, el día de hoy
renovación en los cuadros dirigentes de nuestro H. Colegio de Abogados de
Acayucan. Eso por supuesto que resulta de importancia y estimación, si pensamos
que el gremio de los picapleitos en nuestra localidad, tiene un organismo
profesional, independiente y comprometido con la sociedad: me consta que tal
entidad al menos en lo que a procuración e impartición de justicia se refiere
ha venido soportando y pugnando para mantenernos a flote entre lo ola de
fechorías que nos invade.
Subrayo estos
prolegómenos porque de alguna manera, después de un procedimiento democrático,
abierto, transparente y participativo, sabemos que ha resultado electo el Lic.
Francisco Diz Herlindo, para presidir esta agrupación, que contiene en su
historia el nombre de ilustres Barristas, Presidentes, Consejeros y
Coordinadores de Comisiones, quienes de muchas maneras han aportado sus
esfuerzos. Cierto que la tarea de dirigir un grupo de profesionales, que en
especial se distingue por las réplicas y las contrarréplicas, por las
objeciones y los alegatos en el desarrollo de su quehacer, no es algo fácil,
pero algo se ha venido logrando por el Colegio, por sus miembros y por la
sociedad.
A este cargo de representación, como casi
todas las cosas serias, se le imponen tareas de responsabilidad, no como
función de un individuo, sino como un grupo convencido y comprometido con sus
pares. De ahí la responsabilidad también, para rodearse de un Consejo Directivo
que le acompañe no solo como figura decorativa de un entidad sino con vivo
ejemplo de entrega y compromiso en las tareas del litigante. No se trata de una
plataforma para salir en notas de sociales, tampoco se trata de un organismo
conformado por personas que solo van a los tribunales a exponer sus chismes y
conflictos personales, sino de un apostolado de representación y defensa
bizarra de intereses de terceros.
Las reformas legales
que ya están sobre los licenciados en derecho, que se dedican a litigar, exigen
formulas novedosas que requieren no solamente de acudir a platicas insulsas de
actualización, sino el conocimiento de la verdadera ecuación del trabajo, que incorpora aspectos
clave para lograr la Confianza de la Sociedad: abogados profesionalizados,
garantías para su actuación, ética profesional y participación colegiada.
Tradúzcase bien, el
abogado debe ser ejemplo de seriedad, ética y servicio para con sus clientes,
sus colegas, las instituciones de procuración e impartición de justicia, y para
con la sociedad…“una asociación con afiliación voluntaria, de iniciativa
privada, y con acción no sobre el derecho de litigar, sino en el honor y la
reputación de los agrupados. Una agrupación que lejos de afiliaciones
partidistas y de beneficios gubernamentales, ejerza su propio control, dictando
el camino de la dignidad y del honor, aspirando al privilegio de la honradez
ante la opinión pública”.
Quizás
como nunca antes, este papel nuestro colegio es determinante para dar a nuestra
comunidad certeza y confianza sobre nosotros como prestadores de servicio. Vivimos
tiempos en los cuales se debe propiciar, los cambios que el mundo contemporáneo
demanda. Es entonces nuestra responsabilidad proponer cualquier aspecto de
mejoramiento, cuando menos en nuestra comunidad, que satisfaga la demanda de
seguridad, certeza jurídica, económica y de armonía social.
En
nuestra materia, cualquier reforma legal como los juicios orales, el Amparo, o
cualquier otra, irán al fracaso si no cambiamos y creamos nuevos criterios y
visiones para las nuevas generaciones. Impulsarlas, nos obligan a reforzar los
sistemas de Educación Jurídica Continua, para todos los abogados; para así dar
respuesta a una sociedad que espera de nosotros la defensa de su libertad y de
su patrimonio, una sociedad que exige justicia y un efectivo combate a la corrupción
y a la impunidad.
Por
todo eso, me complace La presencia del licenciado Francisco Diz Herlindo en el
Colegio de Abogados de Acayucan, un personaje cardinal muy respetado. Actor importante
del ámbito jurídico, con experiencia, autoridad
y talento. Tanto ha sembrado el Jurista Diz Herlindo en los terrenos de
nuestra profesión, que ahora cosecha los frutos de su reputación y el
prestigio, bien heredado a sus hijos que se desarrollan bien, en tareas de
impartición y procuración de Justicia.
Supongo
para mañana, por la mañana, una asistencia de muchos abogados del distrito, con
los Jueces, los Agentes del Ministerio Publico, tanto Federales como los del
Fuero Común, y amigos, que desde
diversas trincheras tienen que ver con la cosa jurídica. Ahí estarán,
seguramente, también algunos clientes y alumnos de los abogados de Acayucan,
junto a la familia del ungido, en la sala de cabildos de nuestro palacio municipal,
lugar donde se tomará la protesta de rigor a todos los barristas directivos, para
escuchar esos mensajes para continuar preparándonos, para no heredar a nuestros
hijos un país tan agitado, sino a trabajar para que las próximas generaciones
vivan en un país diferente, donde los vecinos podamos continuar saludándonos de
mano sin la zozobra y el miedo qué nos rodea, a pesar los encapuchados del
mando único… Para que estas reuniones tranquilas sean lo cotidiano y no la
excepción
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