martes, 10 de diciembre de 2013

Asalto a la mansión de la "vocera próspera"

 
Una información que ha causado revuelo poco a poco pero con firmeza, desde que apareció el pasado fin de semana en el blog Expediente del periodista Luis Velázquez Rivera -nacido en Cantarranas, municipio de Paso de Ovejas-, y que ha sido retomado por el diario Imagen y de allí se ha extendido “como reguero de pólvora” –frase clásica utilizada por los viejos periodistas para decir que causaba conmoción cuando estallaba-, es la versión sobre el asalto que habría sufrido hace unos días la lujosa mansión donde actualmente vive la “vocera próspera”, María Georgina Domínguez Colío (a) “Gina Domínguez” en la exclusiva zona residencial La Pitaya, municipio de Coatepec –qué lejos del cuartito en el que se refugió cuando llegó a Xalapa, prácticamente huyendo de Quintana Roo, hace más de 20 años-, y que todas las evidencias señalan que se trató de un“calambre” ordenado por “alguien” para exhibir el grado de excesos en que ha caído la señora al amparo del poder. El periodista Velázquez Rivera, quien ha trabajado y colaborado en los diarios porteños El Dictamen, Imagen, Notiver, el semanario Entre Líneas –de efímera duración durante la campaña del candidato a Gobernador Agustín Acosta Lagunes- y ha sido corresponsal de la revista Proceso y el diario capitalino La Jornada, además de catedrático de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación y autor de por lo menos cuatro libros, todos publicados con éxito, narra con su especial estilo que, como dato insólito de ese hecho, ocurrido hace unos días “en tres minutos el operativo fue ejecutado por unos ladrones disfrazados de policías, y/o en todo caso (que da lo mismo) elementos policiacos disfrazados de ladrones”, y afirma que, según sus fuentes los ladrones robaron una unidad distribuidora de refrescos de cola con el objetivo de entrar al fraccionamiento “La Pitaya” y tumbar los postes de energía eléctrica para bloquear las cámaras de filmación. Entonces, de inmediato entraron dos Hummer a “La Pitaya”. Una, se fue derechito contra una pared de la mansión de la vocera y la tumbó. Y cuando la entrada estaba abierta, de la otra Hummer descendieron un número importante de elementos y entraron a la casa, derecho, derechito a la caja fuerte, de donde, afirman, se habrían llevado más de 50 millones de pesos en efectivo y en joyas”. El periodista veracruzano, alguna vez seminarista –vocación que inicialmente le atrajo, aunque la cambió por el ruido de los viejos linotipos y las máquinas de escribir mecánicas de los talleres y redacciones periodísticas-, dice que los ladrones también se llevaron una caja fuerte que contenía “documentos comprometedores tanto para la vida institucional del sexenio próspero como de los dueños y trabajadores de la prensa escrita, hablada y digital”. Y remata que “el modo en el que ocurrió el robo deja ver el “profesionalismo” de quienes lo ejecutaron, quienes seguramente sabían dónde estaba resguardada la caja fuerte”. Y las versiones crecen, y crecen, y crecen, y cuando el río suena, es porque agua lleva…

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