sábado, 14 de diciembre de 2013

Holiday Inn: vivir fuera de la ley



Informe Rojo

Por Mussio Cárdenas Arellano
          
Miércoles, 11 de diciembre de 2013

De la mano de Rodolfo Azuara Sánchez, su voz, su ejecutor en Coatzacoalcos, la empresa hotelera Holiday Inn desacata a un juez federal, ignora a un tribunal colegiado, se resiste a acciones de la autoridad, reta a policías, lanza amenazas de muerte y provoca una espectacular batalla campal.
Beligerante, Holiday Inn se niega a ceñirse a la ley.
Tiene descompuesto un juicio de amparo que lo obliga, por ahora, a devolver el terreno en que se construye el hotel de cinco estrellas, a todo lujo, sobre el malecón costero y con un trozo de playa, en cuyo trasfondo se perciben los intereses, la figura, los negocios y la ambición del ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán.
Agitado le amaneció el viernes 6 a la empresa hotelera. Esa mañana, el Ministerio Público del Fuero Común ejecutó la restitución de la posesión al dueño del predio, Joaquín González Menéndez, y generó una reacción virulenta del “representante jurídico” de Holiday Inn, Rodolfo Azuara, que culminó con una gresca fenomenal.
Tras cuatro intentos, reacia la agente tercera del MP, Karla Marina León Perdomo, a cumplir la orden del juez Decimocuarto de Distrito, Pedro Antonio Rodríguez Díaz, finalmente lo hizo y tácitamente dejó en suspenso la construcción del fastuoso hotel.
Al filo de la 9 de la mañana, Karla Marina se apostó frente a la entrada del inmueble. Dio instrucciones al personal ministerial e instruyó a los elementos de Seguridad Pública a avanzar. Llegó hasta la cerca de alambre, tras franquear maquinaria de la empresa constructora. Le fue negado el acceso. Varios individuos rechazaban la orden judicial. La policía les advertía que el problema no era con los albañiles sino con la hotelera, previamente notificada del desalojo. Aún así, persistían a negar el paso.
Instantes después, la policía abrió la cerca. Tomó a los cabecillas y a empujones los condujo al exterior. Del primer piso del hotel eran arrojadas piedras sobre la policía, y la agente del MP tácitamente fue atropellada por uno de los esbirros de Azuara Sánchez cuando era desalojado.
Así, poco a poco, fue cediendo la resistencia. Minutos después, los albañiles, el personal de la constructora y los agitadores del “representante jurídico” de Holiday Inn quedaban fuera del inmueble. La MP recorrió las instalaciones y asentaba el cumplimiento a desalojo. Sólo faltaba retirar la maquinaria y algunos implementos de trabajo. Se permitía el acceso al personal en grupos de cuatro para retirar sus objetos personales.
Mientras, Rodolfo Azuara agitaba de nuevo. Insistía en ingresar de nuevo. Fue cercado por la policía, llevado hacia el extremo de la banqueta, esposado, subido a una patrulla y sacado del lugar. Con él se fueron los elementos de Seguridad Pública, cuando aún no concluía la diligencia.
Minutos después, liberado por la policía “por instrucciones superiores”, Rodolfo Azuara volvió. Reagrupó a su gente y allanó el predio. Para entonces Seguridad Pública estaba ausente. La MP, Karla Marina León Perdomo, le pedía que no entorpeciera la orden del juez federal. “Hágale como quiera”, respondía el “representante jurídico” de Holiday Inn. La MP optó por retirarse junto con su personal.
Azuara hablaba con altivez. Seco, cortante, majadero, retaba a cualquiera. Todo el tiempo con el celular en la mano, reportando cuanto ocurría, sabíase impune, trepado en la burbuja fidelista.
Sin la autoridad judicial a cargo, quedaba aquello convertido en una arena de gladiadores. En los videos se observa a un grupo de seguidores de los dueños del predio instando a Azuara a salir del terreno. Se ve también a uno de los operadores del “representante jurídico” de Holiday Inn alzar amenazante una pala.
Dominante en un principio, Rodolfo Azuara se vio apabullado minutos después. Otro contingente lo enfrentó. Paulatinamente lo fueron cercando. Unos portaban palas en las manos; otros, estacas. Recibía palazos en las piernas, incapaz de esquivar el golpe; se le empujaba con una estaca en la espalda. Caminaba a los tumbos. Rodaba por la arena y hasta un zapato perdió.
Hilacho de persona, despojo humano, provocaba lástima verlo reducido a nada, el terror en la mirada, la piel transparente. En un momento, fue acuerpado por un par de tipos que pidieron cesar la paliza, la humillación.
Disminuido, ya no se le escuchó decir “y háganle como quieran”. Le hicieron como quisieron y lo echaron a punta de palazos y estacazos.
Había ofrecido paga doble a los albañiles para repeler la acción de la justicia, para ayudarlo a desacatar la orden del juez federal, y lo único que obtuvo fue una felpa mayúscula.
Abordaría luego un taxi. Refieren las fuentes allegadas a los dueños del predio que no paraba de usar su teléfono celular. Y que el conductor del auto le escuchó decir que le enviaran gente, que “había que matar”. Y que mencionó tres nombres: Joaquín González y Enrique Orta, ambos propietarios del predio, y Alejandro Wong, ex regidor municipal.
Protegido de Fidel Herrera Beltrán, provocador de la gresca, rebelde a la acción de la justicia, Rodolfo Azuara entonces se dijo víctima, robado, lesionado y llevó su caso, ahora sí, al Ministerio Público, al que desairó minutos antes.
De origen, el conflicto lo provocó Fidel Herrera, siendo gobernador de Veracruz, cuando el 30 de octubre de 2009 vendió el predio, una extensión de 2 hectáreas en 3 millones 2 mil 200 pesos. La operación la concretaron Ranulfo Márquez Hernández y Manuel Barclay Galindo, titulares de la Secretaría de Desarrollo Social y Medio Ambiente (SEDESMA) e INVIVIENDA, respectivamente.
Quien sabe de eso, de entrada aprecia un fraude. Según avalúos comerciales, en esa zona el metro cuadrado se cotiza en 4 mil pesos; o sea, el valor del terreno es de 80 millones de pesos. El daño al erario es imputable a Fidel Herrera. ¿Otro Reynoso Femat?
Peor todavía, que el terreno no era propiedad del gobierno de Veracruz. Es parte de la extensión de 6 millones de metros cuadrados robados a particulares y convertidos en reserva territorial. Como ya se ha determinado en los tribunales, el gobierno de Veracruz no ha demostrado la propiedad. De ahí que el predio sobre el que se construía el hotel Holiday Inn en Coatzacoalcos, haya sido restituido a su dueño, Joaquín González Menéndez.
Vaya forma de atraer el turismo de la hotelera Holiday Inn. Compra terreno con broncas y lo quiere limpiar violando la ley: desacata a un juez federal, ignora al tribunal colegiado que ordenó darle entrada al amparo, incurre en resistencia de particulares a la autoridad, recurre a la violencia, lanza amenazas de muerte y se ve atrapado en un escándalo.
Y todo por comprarle un terreno chueco a Fidel.

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