Raymundo Riva Palacio
(Eje central / diario19.com)
Seguimiento y trabajo de inteligencia. Esas son las
vertientes por las cuales se logró capturar al ex alcalde de Iguala, José Luis
Abarca, y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, jefa de plaza de la
banda Guerreros Unidos, acusados por la PGR como los autores intelectuales del
homicidio de seis personas y la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa a
finales de septiembre. La detención de la pareja fue confirmada por Twitter a
las 4:49 de la mañana del martes por José Ramón Salinas, director de
Información de la Policía Federal. El mensaje de 15 palabras no aportó
detalles, pero se asumió que la operación se efectuó esta misma madrugada. Sin
embargo, pese a la información oficial, no están claros los detalles.
Tres fuentes de inteligencia y dos fuentes políticas dijeron
al portal Eje Central el 23 de octubre pasado, que la pareja fue detenida en un
hotel de Xalapa, Veracruz, por un comando de la Marina con apoyo de la PGR. Dos
diarios nacionales informaron lo mismo en sus sitios, pero por petición de la
PGR aceptaron retirar la noticia. Oficialmente, la PGR desmintió esa versión.
La información de esa captura mencionaba que la pareja se había quedado con
unos amigos en Puebla, que fueron detenidos posteriormente, y cuyas
declaraciones permitieron localizar a los Abarca en Xalapa. Información de policías locales dieron
fuerza a la versión rechazada por la PGR.
En un fraccionamiento en Angelópolis, la zona más moderna de
Puebla, agentes federales catearon una casa a la cual días después, de acuerdo
con vecinos, mantenían bajo vigilancia. No se informó de ese operativo. Sin
embargo, fuentes policiales dijeron que Abarca había sido visto por agentes
locales quienes, al no recibir la confirmación para su captura –por más
insólito que parezca, en casos de alto impacto este es un procedimiento de
rutina, contrario a lo que procedería de manera natural, que es detener a quien
se busca-, se le dejó ir.
Cuatro días después de la publicación en Eje Central, uno de
los líderes del PRD confirmó que habían sido detenidos en Veracruz. La PGR
mantuvo su rechazo a la versión. Poco
se supo en los días posteriores, salvo declaraciones aisladas sobre la certeza
de que ni Abarca ni su esposa, habían salido del país. El procurador general
Jesús Murillo Karam, dijo que la operación para detener a la pareja comenzó a
las dos y media de la mañana. Horas después, fuentes federales dijeron que
también participaron el CISEN y la Secretaría de la Defensa Nacional.
Fuentes de la PGR dijeron a periodistas que la captura fue
por una denuncia de unos vecinos, que dieron el nombre del dueño de la modesta
casa que rentaban los Abarca, lo que resultó falso. La versión de la PGR dio
una dirección en la calle Jalisco en una de las colonias de esa populosa
delegación, mientras que en la Policía Federal se insistió que la captura había
sido en la calle de Cedros, en otra colonia de esa misma demarcación.
En ambos casos, periodistas que visitaron las dos casas se
encontraron con lo mismo: no había señales de nada, pocos vecinos pudieron dar cuenta de una operación
policial esa madrugada. Más raro aún, ninguna de las dos casas estaba asegurada
por las autoridades, un procedimiento de rutina para recolectar evidencias y
realizar los peritajes que se integran a la averiguación previa.
Murillo Karam agregó que la casa donde se escondían daba la
apariencia de estar abandonada, lo que es altamente extraño, pues nadie que
quiere pasar desapercibido se mete en un inmueble donde cualquier movimiento,
por menor que sea, despierta curiosidad y atención. En cualquier caso, la detención de la pareja
no deja de ser un golpe que necesita el gobierno del presidente Enrique Peña
Nieto en estos momentos de desasosiego, y que le da un poco de oxígeno a sus
investigaciones sobre el paradero de los 43 normalistas desaparecidos. No
necesariamente las declaraciones del matrimonio permitirán conocer el destino de ellos, a menos que como dijo
una fuente de inteligencia hace 15 días, estuvieran secuestrados.
No hay información verificable que permita suponer que están
con vida, o muertos, secuestrados o escondidos. Lo que es cierto es que 56
declaraciones de policías y delincuentes detenidos por este caso, no han
aportado información que permita revelar el misterio de Iguala. Pero la transparencia sobre la captura es
vital para el caso contra de los Abarca. Si la detención fue hace días, el caso
en su contra podría encontrar dificultades para procesarlos, ante una posible
violación del debido proceso.
Pero al mismo tiempo, si la captura fue previamente a este
martes y los declararon en su momento, las autoridades podrían tener toda la
radiografía criminal y de protección institucional para proceder en contra de
todos los responsables. Vaya paradoja.
Ante tan altos niveles de impunidad, arriesgar el debido proceso para llegar al
fondo como exigió el Presidente, parecería el mejor camino.
Aplicar la ley de manera garantista, puede abrir las puertas
a que la impunidad prevalezca, si no en la pareja, en sus protectores y
padrinos. Qué desgracia es esta realidad mexicana, donde la incredulidad abreva
de las contradicciones de las propias autoridades, que se manejan en un mundo
lleno de opacidad y sospecha, ante la falta de un verdadero Estado de Derecho.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx

No hay comentarios:
Publicar un comentario