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Luis Velázquez /Posdata
Veracruz. 05 de mayo de 2014 .- Un priista dice: “¿Ya viste la nueva foto de Fidel Herrera en su facebook”?
Y ante la cara sorpresiva, el priista dice: “Está rejuvenecido. Hasta guapo se puso”. Entonces, vamos al facebook del tío y ahí está, en efecto, el nuevo Fidel, con equis número de operaciones plásticas, parece. En todo caso, el uso de la crema Pond’s durante toda la vida que le ha permitido mudar a un rostro joven, vuelto a la vida, fresco, fresquecito, como nalguita de bebé. El pelo, cortito, como militar; pero un militar metrosexual, mejor dicho, el corte de pelo de un chamaco imberbe, donde apenas, apenitas se asoman traviesas una que otra canita en el lado de las patillas cortas. Y también se mira una calvicie principiante, mejor dicho, disimulada, en una cabellera perdiendo pelo en la fachada; pero domesticada con gel para cubrir los estragos de los años bañándose con jabón, antes, mucho antes de utilizar shampoo. La sonrisa Colgate en una dentadura perfecta, luego de las operaciones en Estados Unidos. Las cejas depiladas, digamos, al estilo del procurador de Justicia, Luis Ángel Bravo Contreras, en un rostro con hormonas nuevecitas, cutis limpio, sin manchas ni menos, mucho menos, arrugas. La mirada de estudio fotográfico manifestando el reposo de la vida como si estuviera “en la plenitud del pinche poder”, sin nada que anuncie la séptima década que está viviendo. El fulgor en los ojos, como si posara para la cámara fotográfica luego de una noche desenfrenada de amor y sexo, sin necesidad de Viagras. La patilla corta que acentúa el labio inferior más carnoso que antes cuando viviera el éxtasis del poder y acuñara la frase bíblica del succionador “que lo mismo chupa arriba que abajo con tal de quedarse con el recurso lácteo”, quizá, acaso, también, para referirse a los tlacotalpeños “que no tienen llenadera”. El parecido a José José en sus buenos tiempos, cuando le llamaron “El príncipe de la canción”, y con frecuencia viajaba a Córdoba con su tía Amparo, la dueña del prostíbulo más famoso del siglo pasado, donde las cortesanas eran menores de 25 años, modelitos, edecanes, cromazos, y que fuera cerrado luego de un tiroteo con el saldo de dos militares muertos. El nuevo Fidel, con la alegría del hombre que en la tercera edad tuviera un nuevo romance con la vida, una nueva razón de vivir, el político que se ha reinventado a sí mismo, que luce un cuello, primero, sin arrugas, y segundo, sin papada, como el cuello de un bebé. Finito, lisito, como mesa de billar y en donde la grasa fue prohibida por decreto mágico y divino. En la solapa del traje el escudo de Veracruz, donde alguna vez soñó con erigir su paraíso terrenal y levantar su Maximato, reproduciendo el modelito de Plutarco Elías Calles, el fundador del abuelito del PRI y que creía a ciegas en los médiums con quienes se enlazaba en las sesiones espiritistas. El Dorian Gray que nunca envejeció. Si algún político, digamos, un aspirante y suspirante a una candidatura priista a diputado federal quisiera ganarse su voluntad política bastaría con encargar a un pintor reprodujera en un lienzo pictórico el retrato de Fidel… en base a su nueva foto trepada en facebook.
EL DORIAN GREY DE NOPALTEPEC
En la foto “El tío” aparece como el
Pedro Páramo de la hacienda porfirista. El galán otoñal empeñado en
“sacar juventud de su pasado”, donde fue “de todo y sin medida” como
canta José José en una de sus canciones.
Por eso si se mira la foto pudiera quizá, acaso, explicarse que, por ejemplo, Jorge Alejandro Carvallo Delfín, secretario de Desarrollo Social, se haya operado su naricita y el tórax y la panza para mirarse como un metrosexual. Y la exquisitez con que todos los días se maquilla el procurador de Justicia. Y la delicadeza de Adolfo Mota, secretario de Educación, en su atuendo físico, como una Barbie, mejor dicho, como un kent. Y la frivolidad con que Érick Lagos, secretario General de Gobierno, pide que lo miren como inminente candidato priista a gobernador en el año 2016. El tío que saliera de Nopaltepec convertido en un gentleman con su foto en facebook, como si ya tuviera en la bolsa interior del saco un nombramiento del presidente Enrique Peña Nieto para incorporarse al gabinete legal y ampliado. Y es que el fogoso habrá salido enriquecido del gobierno de Veracruz con el problema económico resuelto para unas cuatro, cinco generaciones, a tal grado que, incluso, hay quienes afirman que ahora es más rico que Miguel Alemán Velasco. Pero como animal político que ha sido desde el sexenio federal de Luis Echeverría Álvarez, ahora cuando está sin poder político real y con las grandes dosis hormonales que le habrán inyectado para convertirse en el Dorian Gray de la política, El Gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald necesita un cargo público. ¿Y si estuviera listo para volver al Congreso de la Unión como diputado federal pluri? |
lunes, 5 de mayo de 2014
Fidel Herrera: El Gran Gatsby
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