lunes, 5 de mayo de 2014

Escenarios: PGR vendría por él…



alt
•Gobernar es robar
•Deantes, impune

Luis Velázquez
 
Veracruz. 05 de mayo de 2014.-I Con todo el dolor del corazón y de la amistad y la confianza defraudada, nadie dudaría que el gobernador de Veracruz tuvo que decidir, en tales hechos y circunstancias, que la Procuraduría de Justicia solicitara el desafuero de Sara Luz Herrera Cano como alcaldesa de Alvarado y aplicar la ley en el caso del asesinato de su secretario particular.

También se le habría desgarrado las entrañas cuando la investigación de la procu detectó que los caminos torcidos de la expresidenta municipal llevaban a malas amistades que por ahora la tienen encerrada en el penal de alta seguridad de Amatlán.
De igual manera se le terminó de desgarrar el corazón cuando, ni modo, quedó comprobado que había pagado a unos sicarios para asesinar a Michel y que, por tanto, en nada ayudó que la LXII Legislatura (Flavino Ríos Alvarado), y también la LXIII (Juan Nicolás Callejas Arroyo) se volvieran autistas hasta el último minuto para ver si con un milagro la salvaban.
Y más si se considera que en el fidelato, cuando el entonces secretario de Finanzas y Planeación, Rafael Murillo Pérez, detectó que Sara Luz llevaba emplacados más de 500 automóviles chocolates, la mayoría propiedad de los narcos, en la oficina de Hacienda en San Andrés Tuxtla, el góber fogoso tomó a desmadre sus actitud y “la dejó hacer y la dejó pasar”.
Y por eso mismo, ahora, el gobernador Javier Duarte ha de vivir días cruentos y terribles en el caso de Gabriel Deantes, subsecretario de Finanzas y Planeación y exoficial Mayor de la secretaría de Educación, y de Édgar Spinoso Carrera, en el mismo último cargo que Deantes.
II
De acuerdo con la Unidad de Inteligencia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del SAT y de la PGR, investigan las irregularidades de Spinoso (incluyendo sus hermanos), Deantes y hasta del tesorero de SEFIPLAN, Tarek Abdalá, porque en el altiplano sienten, están seguros, que se fueron “cabezones”.
Es más, el mundo político de Veracruz tiene la certeza de que si Deantes y Spinoso fueron despedidos de sus cargos públicos se debió a presiones del altiplano, en ningún momento porque así lo hayan aceptado “Los niños de la fidelidad”.
Sin embargo, los días y semanas han transcurrido y por alguna razón inexplicable (que resulta difícil entender) desde el palacio de Xalapa esperan que desde la Procuraduría General de la República llegue la orden, digamos, de la captura de Spinoso y Deantes, y los demás, para aclarar paradas.
Si así fuera, la avalancha empinaría en el descrédito al duartismo, porque desde Los Pinos habrían asestado el manotazo.
Y, bueno, si los señores defraudaron la confianza del gobernador, como fue expresado en su momento, resulta difícil comprender las razones de tanta espera. Y tibieza. Y tolerancia, con una procu de Justicia en Veracruz cruzada de brazos.
III
Hasta donde se sabe, si se sabe bien, el caso de Gabriel Deantes tiene más encorajinado al jefe máximo que, digamos, el de los hermanos Spinoso Carrera y/o de Tarek Abdalá.
Y el góber estaría indignado porque en los tiempos electorales de Veracruz que le tocara vivir a Javier Duarte (2010, la elección de gobernador; 2013 del presidente de la república, y de los alcaldes y diputados), el góber se enorgullecía de Gabriel Deantes resaltando su experiencia electoral.
Y, claro, también su lealtad y grado de superación para un priista que en otros tiempos vendiera teléfonos celulares en Tampico.
Es más, existía tanta confianza del jefe máximo a Deantes que hasta le encargó la operación electoral en el distrito jarocho para Ana Guadalupe Ingram como candidata a diputada local.
Peor tantito, Deantes tenía vara alta en el Instituto Electoral de Veracruz y operaba como un súper ministro sin cartera, dueño absoluto del IEV, a tal grado que recomendó a varias barbies en cargos secretariales y ejecutivos.
Además, de otras tareas de confianza y discreción política encargadas por el góber a Deantes.
Y no obstante, a Deantes le tendieron la mano y se quedó con todo, hacha, calabaza y miel.
El abusador, como dijera “La tesorito”.
IV
Cada día que transcurra sin que Deantes sea demandado por la vía penal, el gobierno de Veracruz se expone a un manotazo de Los Pinos, a través de la procuraduría General de Justicia de la nación.
Y, bueno, y en caso de que la Unidad de Inteligencia de la Secretaría de Hacienda y el SAT confirmen el trastupije sería lamentable que la procuraduría expidiera una orden de aprehensión en contra de Deantes, y ni modo, vengan por él.
Una cosita es blindar a los amigos que defraudaron la confianza y otra el destino social y económico de los 8 millones de veracruzanos.
Deantes, Spinoso y los demás, como Sara Luz Herrera en su momento, han demostrado con acciones que gobernar es robar.
Y si existiera impunidad, como hasta ahora, el caso del trastupije en la Secretaría de Educación de Motita… empujaría a todos, incluido el jefe máximo, en el despeñadero. (El Piñero).
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario