viernes, 30 de mayo de 2014

Escenarios: Deuda pública: $121 mil millones



•Versiones de un nuevo crédito
•Nadie conoce su destino…

Por Luis Velázquez
 
Veracruz. 30 de mayo de 2014.-I El viernes 5 de agosto, 2011, la LXII Legislatura de Veracruz, liderada por Eduardo Andrade Sánchez y Flavino Ríos Alvarado, autorizó al gobierno de Veracruz, según la Gaceta Oficial número extraordinario 242, endrogar más las arcas de la Secretaría de Finanzas y Planeación con un monto de 30 mil millones de pesos.

12 mil 600 millones de pesos serían destinados, establece el decreto, “para la estructuración de la deuda pública vigente a cargo del estado”, que en ningún momento cita; pero que al mismo tiempo era la herencia del góber fogoso, y también de Miguel Alemán, quienes habían solicitado al cuarto para las doce 13,500 millones de financiamiento, en total, digamos, como bono de partida.
Los otros 17 mil 400 millones de pesos restantes eran para hacer frente a las obligaciones con terceros pendientes de pago, derivadas de la ejecución de obras, contratación de servicios y adquisición de bienes’’.
Por supuesto, y como ocurre de norte a sur del país, y también en los 212 Ayuntamientos de la tierra jarocha, el gobierno de Veracruz dejaba como prenda “la afectación de participaciones federales… como fuente de pago o garantía de los financiamientos a contratar”.
El objetivo, según el artículo primero del decreto número 289, era “contribuir al fortalecimiento institucional de la hacienda pública del Estado”.
El decreto correspondiente fue suscrito por el diputado presidente, Eduardo Andrade Sánchez, premiado ahora como director jurídico de la oficina del gobernador, y Loth Melchisedec Segura Juárez como diputado secretario.
Así, y de acuerdo con el artículo octavo, SEFIPLAN quedaba autorizada para realizar “todas las gestiones, negociaciones y trámites necesarios ante las entidades públicas y privadas que correspondan, tendientes a la celebración de los financiamientos, la constitución o modificación del o de los fideicomisos a que se refiere este decreto, así como para celebrar todos los actos jurídicos necesarios convenientes”.
De entonces a la fecha, demasiada agua ha corrido bajo el puente…
II
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del mes de diciembre 2010, apenas 15 días después de la toma de posesión del  sexenio, al mes de diciembre 2013, el gobierno de Veracruz solicitó el primero de 23 créditos a la fecha con un monto de 41 mil millones de pesos.
Según la tabla numérica, 15 créditos eran para inversión pública y el resto, ocho, para el refinanciamiento de la deuda.
Y de los 23 créditos, nueve fueron otorgados por BANOBRAS, donde ahora despacha el compadrito querido Salvador Manzur Díaz, a quien el Ranulgate del Pacto México lo descarriló, primero, de la Secretaría de Finanzas y Planeación; después, de la presidencia del CDE del PRI, y luego enseguida de la candidatura a gobernador en el año 2016.
Y eso que era el consentido del góber fogoso, el Plutarco Elías Calles del siglo XXI en Veracruz, el tlatoani.
El resto de financiamientos quedó así: Banjío, uno. Banorte, uno. Multiva, tres. Interacciones, cinco. Santander, uno. Emisiones en BMV, tres.
No obstante, el mayor crédito fue de 5 mil 500 millones de pesos, en una sola emisión, otorgado por Interacciones.
El segundo más importante en monto fue con BANOBRAS, 4 mil 600 millones de pesos.
Los 41 mil millones de pesos en créditos cabildeados en los últimos tres años y medio por el gobierno de Veracruz se suman a la deuda anterior, tanto del góber fogoso como de Miguel Alemán.
Y, por supuesto, incluye, por un lado, las llamadas obligaciones financieras que en el lenguaje de la Secretaría de Hacienda significa un tipo de deuda y, por el otro, la deuda del gasto corriente, donde se anotan a los proveedores y una que otra constructora.
Desde luego, siempre ha constituido un misterio el monto que cada mes SEFIPLAN paga por intereses de la deuda, pues nunca, jamás, ninguno de los cuatro titulares de la dependencia ha tenido voluntad de informar sobre la materia.
Quizá, acaso, se entiende, para evitar que la gallera se alborote…
III
Hasta donde se sabe (si se sabe bien) la LXIII Legislatura, con el cacique magisterial Juan Nicolás Callejas Arroyo de pastor, orquesta un nuevo golpe a la deuda pública del gobierno de Veracruz.
Total, ellos solitos tienen la mayoría de diputados locales de su lado y, de ser necesario, otros más, de inmediato, serían maiceados, pues desde el presidente Álvaro Obregón ningún general resiste un cañonazo de 50 mil pesos para aflojarse y ponerse blandito.
El problema de la deuda pública es que ha sido manejada como un secreto de seguridad nacional.
Segundo, aun cuando 15 de los 23 créditos autorizados estaban destinados, según Hacienda, para inversión pública, al mismo tiempo, ningún contribuyente conoce la lista de tal obra de infraestructura de norte a sur de la tierra jarocha.
Tercero, tal hecho y circunstancia ha originado que cada partido político, cada investigador de la Universidad Veracruzana, cada enemigo o adversario de la elite priista en el poder, interprete la deuda a su entender, como el caso del diputado Ricardo Ahued Bardahuil cuando en su campaña electoral revelara que ascendía a 80 mil millones de pesos.
Y por eso mismo, resulta suspicaz y perspicaz la postura oficial en el caso de la deuda.
Un priista dice, sin embargo: el eje del mal en Veracruz se llama hoy, por un lado, inseguridad; por el otro, deuda pública.
Incluso, y de continuar así el escenario, podría traducirse en ingobernabilidad en los próximos años, digamos, a partir del mes de diciembre de 2016 con el nuevo jefe del Poder Ejecutivo.

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