Félix Cortés Camarillo
29/08/2013
Transcribo íntegra la carta que me envió un
lector que no usa las redes sociales, previo consentimiento del autor y a
condición suya de no revelar su identidad.
“Estimado licenciado (así dice) Cortés Camarillo:
estoy hasta la madre. No me asusta que los maestros protesten en las
calles defendiendo su trabajo. Después de todo, así los tenemos
acostumbrados, que su plaza es vitalicia y sin discusión y hereditaria.
Así los acostumbraron sus mamaces y sus tíos que les heredaron la plaza y así lo hicieron antes, cuando había ferrocarriles antes de que metieran a la cárcel a Vallejo,
los que tenían la suerte de trabajar en ferrocarriles. Así le hicieron o
le hacen todavía los que trabajan en petróleos, no nos hagamos guajes.
“Estoy hasta la madre de que no dejen pasar por las calles de la
capital, que cierren el Metro y suspendan el Metrobús. Me vale que
cierren la Cámara de Diputados. Esos señorones ni hacen nada y nada más
cobran sueldos que ya quisiéramos. No me gusta que rompan vidrios y
macetas, como salió en la tele, porque los que vamos a pagar los platos
rotos vamos a ser nosotros, porque es de los impuestos que van a reparar
todo eso, ¿qué no? Yo no sé si es más sano que gasten mis
contribuciones en poner los vidrios nuevos de los vándalos o en pagar
las comidas en El Candelero o L’Occitane de los zánganos.
“Estoy hasta la madre de que encima de que los maestros no nos dejan
circular por nuestra ciudad se avienten encima un maratón que nada más
es para que el regente se luzca; bien le aprendió a Marcelo Ebrard,
que hacía sus patinaderos y playas en el Zócalo nomás para salir en los
periódicos y luego ser candidato a la Presidencia. Obras de relumbrón,
que dicen. ¿Para qué nos sirve una carrera que ganan siempre los de
otros países? Si quiere ser Presidente, que Mancera haga su trabajo y quite a los que toman las calles y rompen los vidrios y los meta a la cárcel.
“Estoy hasta la madre de que los diputados salgan como gallinas a
refugiarse en hoteles de lujo y sigan dizque dialogando con los
profesores, que ya dijeron que todo lo que consiguen lo consiguen con la
violencia. Entonces, ¿qué le buscan? Nada más se están haciendo patos
mientras pasa el Informe.
“El Informe. A mí me vale que Peña Nieto diga su
informe en el Campo Marte, protegido de solados. Antes, los informes
eran todo un boato y ceremonia en la Cámara de Diputados y el Presidente
iba a Palacio Nacional en un carro descubierto, con confetti y todo.
Desde Vicente Fox mandan a un ministro a la Cámara a
que entregue el bonche de papeles y luego el Presidente dice su informe
por tele, desde Los Pinos o Palacio. ¿Cuál es la diferencia de que ahora
lo haga en el Campo Marte? El Informe nunca ha sido algo que interese a
los mexicanos, que nada más vemos cómo cada vez hay menos oportunidades
de trabajo y cada vez el sueldo alcanza menos.
“Pero todo lo demás me vale madre. Con lo que no estoy de acuerdo es
que se prohiba el futbol del fin de semana. Con lo demás, los políticos
pueden hacer lo que quieran, pero con el futbol no. Yo no le voy al Cruz
Azul ni al Querétaro, no soy puma ni mucho menos del América, primero
perro. Soy orgullosamente Chiva, pero no acepto que al pueblo le quiten
lo único que le han dejado al pueblo. Su derecho a ver el futbol.
“Le agradezco, licenciado, la atención que le preste a estas líneas”.
Pues eso. (Excélsior)
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