AVE DE MAL AGÜERO
O EL ZOPILOTE TRESS
Tener un partido político es
un negocio lucrativo, y si es en Veracruz, más. Lo pagan los contribuyentes,
otorga impunidad y suele ser refugio de malosos de la vida pública, que sirven
al poderoso que les da de comer y que acceden a espacios en ayuntamientos y en
el Congreso del estado, desde donde obtienen fortunas de procedencia ilícita.
El partido Alternativa
Veracruzana (AVE) es uno de los nuevos partidos su líder, Alfredo Tress
Jiménez, uno de los políticos más criticados y cuestionados de los últimos
años, de mala fama y con un deplorable historial en la política estatal, logro
el aval del Instituto Electoral, para tener su partido.
AVE nació bajo acusaciones
de fraude y de falsear información clave para obtener su registro ante el
Instituto Electoral Veracruzano, que se prestó a la jugarreta e hizo oídos
sordos cuando se exhibían públicamente pelos y señales de que el señor Tress
usó el padrón viejo de militantes de la asociación política Alternancia
Democrática para acreditar una militancia que en los hechos no tiene.
Pese a esa trampa,
únicamente logró presentar 117 asambleas constitutivas, cuando la ley exige
142. Aún así, el IEV le dio su aval.
Quienes conocen a Alfredo
Tress saben que el dueño de AVE es capaz de eso y más. Cuando era integrante de
Convergencia por la Democracia, lo que ahora es Movimiento Ciudadano, muchos le
vieron malas intenciones, esa vena que distingue al ambicioso y una falta de
escrúpulos para pasar por encima de lo que sea con tal de salirse con la suya.
Era como un pirata detrás
del botín. Si Jack Sparrow no hubiera sido interpretado por Johnny Depp en la
Maldición del Perla Negra, seguro Alfredo Tress lo hubiera encarnado mejor.
Alfredo Tress no existía
políticamente hasta que lo infló el líder de Convergencia, Dante Delgado.
Alfredo Tress es primo de la esposa de Dante, Teresa Morales Tress, y eso bastó
para que lo hiciera diputado local, obviamente por la vía plurinominal pues el
señor no es capaz de ganar un solo voto por sí mismo. Siempre fue un burócrata
de segundo nivel, hasta que el ex gobernador Delgado Rannauro lo infló, sin
imaginar la traición que incubaba.
Fue secretario,
vicepresidente y presidente del comité estatal de Convergencia por la
Democracia, pero al final terminó mordiéndole la mano a Dante Delgado. Su
gestión está marcada por pésimos resultados electorales y acusaciones de
convergentes que lo instaban a soltar los cargos de dirección para recomponer
el cochinero que había dejado.
Durante su gestión, en 2007,
Convergencia tuvo malos saldos. Gobernaba en 19 municipios y en la elección de
ese año logró sólo 4 alcaldías. Eso provocó que las voces inconformes se
multiplicaran y exigieran su destitución. Alfredo Tress se justificó diciendo
que antes tenían una diputación y ahora serían tres, incluida la que él mismo
ocuparía.
En el Congreso de Veracruz,
su juego era descarado. Lo mismo apretaba al gobierno de Fidel Herrera Beltrán,
que se prestaba a sus jugarretas. Un día cuestionaba la bursatilización de la
tenencia vehicular y la cuantiosa deuda contraída por el gobierno fidelista,
que después hacía el trabajo sucio cabildeando entre sus colegas diputados para
que aprobaran las iniciativas y propuestas de Fidel Herrera.
La más célebre de esas
gestas del diputado Tress fue cuando pretendió que el ex panista Sergio Vaca
Betancourt, entonces diputado independiente, no se presentara a la sesión en
que aprobarían la solicitud de un crédito por 10 mil millones de pesos hecha
por Fidel Herrera, supuestamente para reconstruir Veracruz tras el paso de la
tormenta Mateo y el huracán Karl. Vaca Betancourt había expresado que votaría
en contra.
Vaca Betancourt lo dijo así:
“Fue Alfredo Tress quien me citó en un restaurante de la capital del estado
unos días antes de la sesión y me ofreció medio millón de pesos para no asistir
al Congreso”.
La respuesta de Alfredo
Tress a una acusación tan grave como la que le realizó Vaca Betancourt, fue un
simple exabrupto. Tress dijo que Vaca lo había decepcionado como legislador y
que estaba loco, que era un mentiroso y que era un traidor. Pero no exhibió un
argumento sólido para diluir el señalamiento de que ofreció medio millón de
pesos a Vaca Betancourt para que no asistiera a la sesión del Congreso de
Veracruz.
También los panistas
acusaron públicamente de haber realizado trabajo sucio para que Fidel Herrera
se saliera con la suya en diversas ocasiones.
En otra ocasión, cuando un
grupo de legisladores de oposición acordó promover una acción de
inconstitucionalidad ante la Suprema Corte la Justicia de la Nación, por la
bursatilización de la tenencia, Alfredo Tress se hizo ojo de hormiga, así como
del legislador perredista Celestino Rivera Hernández, actualmente en prisión
por abuso sexual de un menor, y por el integrante del PRD, Manuel Bernal Rivera,
quien terminó apoyando con todo a Fidel Herrera Beltrán. Tress se justificó con
una versión infantiloide: Que andaba fuera de la ciudad, en Alto Lucero,
comunidad distante a 30 minutos del Congreso en la capital del estado.
La calidad moral de Alfredo
Tress Jiménez no sólo es cuestionada en el ámbito político. Su vida personal
es, quizá, peor.
En octubre de 2007,
Margarita Lara Sarmiento viuda de Joaquín Tress Toral, hizo saber que el líder
de AVE y sus hermanos, Víctor Hugo, José Antonio y María Sofía, la despojaron
de los bienes que en justicia le correspondían por ser la segunda esposa y
heredera formal.
El asunto era algo añejo.
Joaquín Tress Moral falleció en 1984 y desde entonces Margarita Lara Sarmiento
y los dos hijos que procreó con él se vieron impedidos de tomar posesión de sus
bienes, que entonces estaban valuados en 2 millones de pesos.
Interpuso un juicio en
Córdoba, bajo el expediente 575/05. Después de ganarlo en primera instancia,
obtuvo la resolución 518/07 del Tribunal de Justicia del Estado que le otorgó
la razón. Sin embargo, ante la inminencia de que AfredoTress sería diputado
local, y con ello tendría fuero constitucional, Margarita Lara urgió a la
Procuraduría de Veracruz para que actuara en consecuencia y lo hiciera cumplir
con la resolución judicial.
Pese a que la denuncia
pública de Margarita Lara señalaba que Dante Delgado se prestaba a encubrir a
Alfredo Tress, gozó de la complicidad política y judicial. Tampoco la
Procuraduría hizo nada.
El registro de AVE es tan
sucio como la trayectoria de Alfredo Tress Jiménez. El IEV, que disponía de 90
días para otorgarle o no el registro, lo concedió en sólo 24 días. El día que
fue recibida la documentación, el entonces secretario ejecutivo, Alfredo Roa
Morales, luego vergonzosamente destituido, la turnó para acelerar el trámite.
Existe otro detalle que
provoca suspicacias sobre la solvencia de AVE y su dueño-líder, Alfredo Tress,
y que consta en el argumentación hecha por Movimiento Ciudadano como parte de
su impugnación. Originalmente, tres integrantes de la asociación Alternancia
Democrática, Francisco Garrido, José Octavio Córdoba Hernández y Rafael Efrén
Ayala, solicitaron el registro como partido político estatal, el 8 de
septiembre de 2005. Sin embargo, no se le dio trámite y ahí quedó, según reseñó
el diario La Jornada Veracruz, el 7 de enero de 2012.
El 30 de agosto de 2011,
según Movimiento Ciudadano, Alfredo Tress retomó la solicitud de registro ante
el IEV, y entonces ocurrió el milagro: AVE se convirtió en partido político,
pese a que incumplió con requisitos legales. “La autoridad responsable estaba
obligada a solicitar su correspondiente ratificación de dicha solicitud”,
señaló MC. La ratificación a la que aludía era la firma de los tres ciudadanos
que firmaron el oficio en 2005.
Cuando Froylán Ramírez Lara,
representante de MC ante el IEV solicitó copia de la asamblea constitutiva en
que se tomaron los acuerdos relativos a la elección de los órganos directivos a
nivel estatal, sus documentos básicos, así como de cambio de la denominación de
Alternancia Democrática a Alternancia Veracruzana, emblema y colores
distintivos”, simplemente se quedó esperando una respuesta oficial, de acuerdo
con la información difundida por La Jornada Veracruz.
AVE no sólo es un partido en
el que anidan políticos reciclados, como Alfredo Tress Jiménez, sino
descalificados como José Sierra Silva, regidor de Convergencia en Córdoba,
denunciado por amenazas y lesiones en agravio de un trabajador municipal, según
difundió el portal en internet Plumas Libres.
Su creación, al amparo del
gobierno estatal y con la notable influencia del ex gobernador Fidel Herrera
Beltrán, es un insulto al electorado veracruzano y, en consecuencia, una
sangría para el erario público.
AVE es semejante al Partido
Revolucionario Veracruzano, del corrupto Manuel Laborde Cruz, al amparo de
Fidel Herrera, quien lo auspició y le dio vida desde 2004; le prodigó diez
alcaldías; llevó a Laborde a una diputación local, donde no fue que más un
borrego mal pintado en la manada oficialista, y luego vino su extinción. Para
entonces ya se habrían dilapidado decenas de millones de pesos a cambio de
contar con un remedo de partido que todo le avalaba al gobierno de Veracruz.
Hoy, Manuel Laborde es un
burócrata olvidado, al servicio del subsecretario de gobierno, Enrique Ampudia
Melo, desde el pomposo y gris cargo de director del Consejo Estatal de
Población.
Para nada ha de servir
Alternativa Veracruzana, que no sea para rentarse al mejor postor; maniobrar
políticamente y restarle votos a la oposición. Alfredo Tress anda pepenando
políticos descalificados, priistas desprestigiados, izquierdosos de mala fama o
panistas en fuga, para lanzar candidatos.
Este partido morralla y
otros de reciente creación estarán a prueba en las próximas elecciones locales,
el pueblo determinará con su voto si les da su confianza o los desecha de tajo
del mapa político Veracruzano.

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