Redes Sociales: la nueva sociedad civil mexicana
José Luis Ortega Vidal
(1)
Las redes sociales influirán en las elecciones presidenciales del 2012.
¿Qué tanto?
Lo sabremos el primero de julio.
Sin embargo, desde hoy podemos afirmar que en el 2018 las redes sociales
no sólo influirán sino que serán determinantes para la elección del próximo Presidente.
Con más fuerza y mayor claridad cada día, esta nueva forma de
socializar, este lenguaje que se transforma segundo a segundo, cambia al mundo
y México no es la excepción.
(2)
Fenómenos históricos como el corporativismo también serán modificados
por las redes sociales.
Añejas formas de control político como los poderosos sindicatos que
operan al amparo y la complicidad del gobierno, pierden fuerza.
Un maestro o un petrolero aun son capaces de ir a un evento político en
calidad de acarreados, pero la estructura que durante décadas los controló al
cien por ciento se ha debilitado y un día no lejano desaparecerá.
Las redes sociales serán una de las causas por las que ocurra ese
fenómeno.
La hija de Carlos Romero Deschamps exhibiendo a sus perros con pedigree
en Face Book provocó enojo en el sistema de comunicación digital y las imágenes
de la joven beneficiada de la corrupción en el STPRM marchó en retirada de
inmediato.
La Internet –sin embargo- es una suerte de biblioteca inmortal; una vez
que un dato ha caído en ella, queda archivado para siempre.
Las fotografías de la joven hija del neocacique petrolero dando la
vuelta al mundo con bolsas y vestidos que cuestan miles de dólares causó un
daño del que se frenó su incremento, pero que es irreversible.
(3)
Un celular con cámara fotográfica que se puede conseguir en el mercado
hasta en trescientos pesos, representa un poder del que los ciudadanos
carecieron durante más de dos siglos.
Hoy, la impunidad enfrenta nuevos obstáculos; debe operarse con mucha más
habilidad, porque cada vez más personas cuentan con herramientas para combatirla.
Como lo hemos apuntado en un escrito previo, los jueces del poder
Judicial están compitiendo con el juez de la opinión pública.
(4)
Para no ir tan lejos, la mañana del lunes 21 de mayo el periodista Carlos
Loret de Mola invitó a su programa Primero Noticias -el segundo más importante
de Televisa- a tres estudiantes de la Universidad Iberoamericana que
participaron del cuestionamiento a Enrique Peña Nieto durante la visita a su
Campus.
En el diálogo con los muchachos de la Universidad Iberoamericana, Loret
de Mola insistió en sesgar su entrevista hacia un argumento: ustedes son
perredistas, les dijo entre líneas a los entrevistados.
Y los jóvenes estudiantes de una Universidad a cargo de sacerdotes jesuitas,
privada y costosa, vencieron una y otra vez al comunicador en la entrevista que
devino –inteligentemente- en debate.
No somos perredistas ni somos pejistas, expusieron los universitarios.
Somos ciudadanos cansados de la falta de objetividad en los medios de
comunicación, explicaron.
Ejercicio interesante el de esta diálogo, donde Televisa mostró su
fragilidad editorial ante el fenómeno de las redes sociales o su apertura a un
pensamiento distinto.
La última opción es difícil de aceptar por la historia de Televisa. No
ha cambiado mucho su realidad desde el momento en que Emilio Azcárraga Milmo se
declaró “un soldado del PRI”.
(5)
Por un día, el monólogo cotidiano de información vertical de Carlos
Loret de Mola se interrumpió ante la presencia de estudiantes de la Ibero.
El trío de jóvenes dijo lo que deseaba decir, tuvo los micrófonos y el
tiempo para decirlo y no pasó nada especial luego de ello.
La patria no se estremeció; el sistema no se cayó y no ha habido necesidad
de manotazos ni gritos.
Las redes sociales son las motivadoras del nuevo escenario al que se
enfrentan el Poder y sus beneficiarios seculares en México.
Me refiero al Poder Institucional y a los poderes de facto como los
medios masivos de comunicación.
Este contrapeso no existía en el 2006. .
Es nuevo y avanza a pasos agigantados en lo que se refiere a las
posibilidades de libertad de expresión.
En lo relativo al contenido de rebeldía –natural en la juventud- y de
inconformidad social –que abarca a todos los estratos- los antecedentes son
muchos, nos remiten a décadas de historia y a multiplicidad de escenarios.
El 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971 son fechas y escenarios
emblemáticos al respecto.
Los muchachos, los estudiantes del 2012 están conquistando una libertad
y un respeto que en 1968 y 1971 costó vidas al ser reclamados.
Las redes sociales que apenas unos meses atrás dieron aviso de su
capacidad de comunicación pero no eran observadas con claridad en el escenario
político, de pronto muestran que llevaban un buen tiempo formando a los nuevos
ciudadanos: conscientes y comunicados como nunca antes.
Estamos ante una buena noticia.
No se trata de candidatos ni de partidos.
El tema esencial no es a quién beneficia o a quién perjudica este fenómeno.
El fondo del tema es la sociedad civil misma.
Ella, por medio de la Revolución Tecnológica, se está transformando.
Habrá que observar su construcción en los días por venir y contribuir a
su madurez.
Dentro de seis años, quien quiera ser Presidente de México deberá
atravesar el minado terreno de las Redes Sociales, donde la nueva y gran
poderosa será la sociedad civil.
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