lunes, 28 de mayo de 2012

CIERRAN LA CASA DE CORTES!

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LO QUE FALTABA
 
* Pobladores desesperados porque no tienen de qué sobrevivir

Por Sandra Segura

Fotos SASS

Mientras el gobierno del Estado promueve otros destinos turísticos con más de un evento al año, pobladores de la La Antigua a 15 minutos del Puerto, hoy viven casi de milagro; abandonados por el gobierno estatal sin que realizaran labores de reconstrucción luego de los daños tras el paso del huracán Karl en el 2010 y ahora con el cierre de las ruinas de la conquista a manos del Instituto Nacional de Antropología e Historia quienes vivían de la venta a los turistas hoy están desesperados sin que sus representantes populares los ayude.

El panorama no puede ser más desolador, casas cerradas empolvadas, terrenos en venta o renta, la mayoría de personas que aún viven en La Antigua son personas de la tercera edad, niños y mujeres, se ven pocos varones en las calles, aunque un gran porcentaje tiene que salir a Cardel, Veracruz o a las rancherías cercanas para ganarse unos pesos.

A unos metros de la entrada están permanentemente un convoy del Ejército Mexicano deteniendo automovilistas con la finalidad de cumplir el operativo de revisión que se mantiene en la caseta de cobro; una vez atravesando el arco rumbo a la población las laterales apenas lucen unas casas deterioradas, grandes extensiones de terreno que dicen los pobladores compraron entre diputados, ex primeras damas y otros prominentes políticos del sistema que se aprovecharon de sus posiciones para comprar a precios irrisorios.

Un señalamiento dice La Antigua 923 habitantes, muchos dudan que hoy en día esa sea la cifra verdadera, al entrar a las calles empedradas lo primero que se va buscando es la famosa Casa de Cortés que está en la calle Independencia, misma que ya no luce la ruina libre, sino enrejada, ya no se puede acceder a los terrenos de dicha ruina como antaño, donde cualquier persona entraba y se admiraba con el crecimiento de enormes raíces abrazando lo que queda de la construcción de piedra de río y bloques de piedra.

La sorpresa de ver toda la ruina detrás de una enorme reja de fierro pintada de negro de inmediato hace comentar a los pobladores “ya lo cerraron, la gente ya no se puede meter, dicen que van a componer adentro”, explica Luis un niño de diez años que está sentado con una hielera y su expectativa de venta dentro, hielitos de sabores para la sed de los visitantes.

Fue poco después de semana santa en que el Instituto Nacional de Antropología e Historia –INAH- ordenó el inicio del cierre de la zona conocida como la Casa de Cortés, la reja pasa por el terreno deja libre la fachada pero la puerta de la casa con su enorme arco de ladrillos de barro lucen una gigantesca hoja de triplay que reza con un pegote en medio “Monumento Histórico Cerrado al Público por Obras de Restauración” y le acompañan tres pedazos de cinta amarilla que dice Precaución usada para señalar obras o por bomberos.

El cañón que sacaron del río La Antigua colocado afuera de la Casa también se ve detrás de la reja que ha sido elevada a unos dos metros de altura, todo alrededor está cerrado y al final cerca de la iglesia Cristo del Buen Viaje está un portón de lámina donde se prohíbe el paso a persona no autorizada y dentro se ven perdidos entre los pedazos de pared y los troncos de casi todos los árboles que cortaron unos tres trabajadores con casacas verde fosforescente y cascos.

Dentro de la casa se aprecia una mesa de madera con dos personas del INAH sentadas platicando, los visitantes se conforman únicamente con ver todo desde afuera, apreciar el lugar la que cuenta la historia fue la primera vivienda del conquistador Hernán Cortés.

Ante esta situación es que una treintena de personas que viven de vender cocadas, tamales o dulces caseros dicen “esto está muy mal, desde que cerraron la ruina no se vende igual, la gente viene y cuando ve que no pueden entrar se van más rápido. En ocasiones algunos autobuses traen a la gente pero solo la pasan por enfrente, ya no los bajan como antes, entonces a quienes vendíamos ahora ya no hay a quien venderle ¿qué vamos a hacer?”; dijo Silvia de treinta y tantos años con su charola de cocadas en los brazos.

El sostén de muchas familias era la visita a dichas ruinas, que ha venido a darles el golpe demoledor, ya que, de por si varios restaurantes han tardado en volver a recuperarse tras lo perdido por el desbordamiento del río después del huracán Karl, algunos ya están abiertos pero no ofrecen un espacio mejor que del que tenían antes y se lamentan porque la situación económica no se los ha permitido.

Don Joaquín es habitante de La Antigua y tiene toda su vida viviendo ahí, a su manera cuenta la situación que les acontece: “mire ahora ya nos vinieron a dar el tiro de gracia con eso de que le pusieron reja a las ruinas, toda la gente que vivimos de vender algo a las personas que vienen ¿de qué vamos a vivir? Si como está cerrado ahora ya no se bajan los turistas de los camiones, ahora solo les dan la vuelta y desde arriba solo observan pero ya no compran”.

 Continua: “Aquí hay personas que son de la tercera edad y que viven de lo que venden, tamales, por ejemplo, zapote, miel, cocadas, pipitorias de piloncillo dulces de leche de eso se sostenían los varias personas, esas mujeres ¿Quién las va ayudar? Ahorita por ejemplo desde cuando pasó que se salió el río no han hecho nada, solo Ana de la Reguera que fue la que nos hizo este paso pero el gobierno del Estado no ha hecho nada”.

De acuerdo con Joaquín la vida después de la inundación en noviembre de 2010 ha seguido y se las han arreglado para sobrevivir: “yo vivo hasta allá al fondo y hasta allá llegó el río, más o menos lo están desazolvando pero de ahí en fuera no han hecho nada, pero si nadita”.

Detrás de quien cuenta están una veintena de lanchas listas para llevar a los turistas a pasear por la rivera del rio La Antigua, para pasar por debajo de su puente colgante y para disfrutar del paisaje selvático tropical que regala la zona; sin embargo ahí se quedan amarradas día y noche porque los turistas no llegan.

Dijo que ve toda la promoción que le dan a Veracruz, Boca del Río, al Tajín para que la gente los visite y a La Antigua no: “¿usted sabe lo importante que es La Antigua para Veracruz? Aquí el único que medio ha hecho es el alcalde que con recursos del Fonden remodeló el parque”; el cual luce inconcluso todavía, con las orillas sin terminar y las antiguas bancas no las han retirado solo las amontonaron a un lado de la zona de las ruinas de la Casa de Cortés.

“Eso de la reconstrucción no habido nada todavía, solo este paseo, pero al pueblo no le han hecho nada, hay partes donde todavía está dañado por lo que pasó, los visitantes han bajado mucho, nadie le da promoción a La Antigua ¿Porqué? En la historia de Veracruz somos muy importantes y no nos promocionan, la gente se da cuenta que somos olvidados y aquí estamos desesperados somos familias y tenemos que comer”; dijo el entrevistado.

Incluso, sin cuestionarle dijo “aquí éramos rojos antes con el Tío Fide que al menos vino pero ahora que nos han hecho a un lado ya no le vamos a ir al rojo, le vamos a ir al azul que es el que nos ha mandado un poco de ayuda”.

También se le cuestionó acerca de los representantes populares de la zona y se rió al escuchar el nombre de Héctor Yunes diputado local con licencia por el distrito al que pertenece La Antigua: “¿Qué hizo por nosotros ese señor? … Pues nada, ¿No está viendo como estamos? A nadie le importamos pero ahorita que andan en campaña ya han venido a pedirnos el voto ¿Así como nos tienen? ¿Con qué ganas? Nadie nos ha ayudado, solo de repente como ahorita que trajeron una comida que decían venían 800 personas pero no es cierto, vinieron como 300 cuando mucho y ni nos dejan acercarnos a vender”.

La veintena de mujeres y niños con alimentos caseros en algún día que se enteran habrá llegada de turismo o los fines de semana es cuando van aprovechando para sacar algo ya que cerradas las ruinas les quitan el atractivo más conocido.

A la distancia, casi dos cuadras de la Casa de Cortés está la Ermita del Rosario que data de 1523 ya no tiene nada adentro excepto un crucifijo grande y una virgen, bancas de madera y ventanas desvencijadas, apenas de pie por la excelente construcción pero ya nada en su interior; en el exterior algunos vestigios de lo que fueron marquesinas del Bicentenario en donde se contaba un poco de la historia de la Ermita y su importancia, ahora luce rota y vacía.

Los habitantes de La Antigua ven pasar los días sentados en los corredores o frentes de sus casas, con rostros desesperanzados, muchos de ellos platicando sobre lo que fue su pequeña comunidad y como luce ahora sin apoyo; en tanto lo que más luce son las pintas rojas en bardas cuyos dueños se fueron y han sido aprovechados los espacios por el PRI para pintar de rojo y los nombres de sus candidatos aunque ya los votantes sean escasos. (Publicado por Notiver/ 28 de mayo del 2012).

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