lunes, 31 de agosto de 2009

México segundo lugar más peligroso para ejercer el sacerdocio

Distrito Federal— “Después de Colombia, México es el país más peligroso para ejercer el sacerdocio en América Latina”. Esta es la señal de alerta que acaban de lanzar la Santa Sede y el episcopado mexicano ante el incremento de los asesinatos y las amenazas de muerte que están padeciendo sus ministros de culto, sin que hasta el momento se castigue a los agresores.
No son para menos los focos rojos encendidos en la Iglesia católica: en lo que va del gobierno de Felipe Calderón ya han sido asesinados por sicarios o por grupos de la delincuencia común los sacerdotes y religiosos Ricardo Junious, Fernando Sánchez Durán, Humberto Macías Rosales, Gerardo Manuel Miranda ávalos, Julio César Mendoza, Habacuc Hernández Benítez, Eduardo Oregón Benítez y Silvestre González Cambrón. Además, algunos obispos del país han recibido amenazas de muerte.
Estos hechos se mencionan en el estudio Neopersecución de sacerdotes en México, que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) dio a conocer en su página de internet. Ahí se agrega que de 1993 a la fecha se han perpetrado “15 asesinatos contra un cardenal, 11 sacerdotes y tres religiosos”.
Así, más de la mitad de estas ejecuciones se dieron tan sólo en el trienio que lleva el actual gobierno. Detalla el informe que la Iglesia católica es víctima de “grupos aislados de mafiosos y cabecillas del crimen organizado”. También menciona las zonas más peligrosas para la actividad pastoral:
“La región de la Sierra Caliente de Guerrero; Los Altos de Chiapas; la zona mixe de Oaxaca; los municipios tarascos de Michoacán; la región de Tepehuanos y el Mezquital de Durango; la capital de Coahuila; la zona fronteriza de Chihuahua; la región de los Mochis hasta Mazatlán, Sinaloa; el puerto de Veracruz y la ciudad de Xalapa; la capital de Aguascalientes, Jalisco e Hidalgo; el valle conurbado del Estado de México y del Distrito Federal.”
El sacerdote Omar Sotelo, a cargo del Centro Católico Multimedial (CCM) y responsable del informe, señala que en esa investigación se tomaron datos publicados por organismos dependientes del Vaticano.
“El Vaticano está al tanto de lo que sucede en México. Publica cuestiones al respecto. Y en nuestro estudio se tomó información de la agencia Fides, que aunque tiene cierta autonomía respecto al Vaticano, está dentro de sus lineamientos. Esa agencia elabora informes semestrales y anuales, que es donde aborda la situación de México y de otros países, haciendo análisis comparativos”.
— ¿Y cómo sabe El Vaticano sobre las agresiones a los sacerdotes mexicanos
— Bueno, a través de diferentes canales, pero principalmente de la nunciatura apostólica, que envía sus informes a Roma. Pero también el episcopado mexicano y los obispos mandan allá sus reportes. Esos son, digamos, los canales más usuales.
De ahí que, en Neopersecución de sacerdotes en México, se afirme categóricamente:
“Según análisis y con información de la agencia Fides, de la Congregación Vaticana para la Evangelización de los Pueblos, después de Colombia, México es el país más peligroso para ejercer el sacerdocio en América Latina”.
El informe de la CEM se remonta al asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ocurrido en el aeropuerto de Guadalajara en mayo de 1993, cuando se le confundió –según la versión oficial– con el peligroso narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán.
Enumera después crímenes de seis sacerdotes y religiosos, ocurridos de 1994 a 2005: Abdías Díaz, José Ignacio Flores Gaytán, Macrino Nájera Cisneros, Ramón Navarrete Islas, Luis Velásquez Romero y Manuel Delgado. ( Tomado de Proceso 30 agosto 2009/ Rodrigo Vera).

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