jueves, 22 de julio de 2021

In memoria: Pablo Alonso López Dibeni

Columna: Déjame que te Cuente

Ingeniero Agrónomo Zootecnista y Fitotecnista. Originario de Guaymas, Sonora.
Llegó por Acayucan en 1974 trabajando para FIRA.
Fue catedrático y conferencista en la Universidad Veracruzana.
Hombre de trabajo, de carácter fuerte y de convicciones especiales. Cordial en la hospitalidad de su hogar y sensible ante la adversidad de la vida.
Lo conocimos en ambos efectos, en el campo laboral y rodeado de su familia, cuando estaba completa y en pleno desarrollo.
Era un hombre de proyectos y programas, organizado
y metódico, fuerte y vigoroso.
Caminábamos cualquier cantidad de kilómetros de montaña, solo para lo contemplación del privilegiado escenario que la naturaleza suele obsequiar a sus admiradores.
Lo recordamos como socio de Agropur, en aquellas aventuras empresariales donde las cosas no salieron favorables por cuestiones que la historia registró en su tiempo.
Nos platican que falleció en la ciudad de Puebla y que sus restos vienen en camino. Habrá misas donde podremos elevar nuestras oraciones por su eterno descanso, desde hoy, hasta el día jueves 29 de julio, a partir de las 7:00 p.m.
También se trasmitirá vía Facebook desde la parroquia San Martín Obispo.
Quiza no hubo la oportunidad de platicar algunos detalles y circunstancias pendientes. Los designios del Señor son inescrutables.
Pero ahora que me entero de su deceso, invadido por un respetuoso sentimiento de afecto y de nostalgia, me tomo unos sorbos del
café de la nobleza,
recordando la parte humana, sublime, que tenía, con los buenos y exahustivos momentos compartidos.
Lo miré reir y lo miré llorar, como los hombres rudos, curtidos por los golpes y fatigas, que esconden su fragilidad ante lo absoluto y lo definitivo.
La vida es difícil.
Pablo:
El de Los Viejos Tiempos. Por Él, ahora parafraseo algo que escuché de niño.
¿Deberíamos olvidar a nuestros conocidos
Y nunca traerlos a nuestra mente?
¿Deberíamos olvidar a nuestros amigos
de los viejos tiempos?
Seguramente, Pablo, estaría, igual que un servidor, levantando su taza y paladeando tan aromático extracto, con un cigarro en complemento, necesario e indispensable para el momento.
Recorrimos laderas y cañadas, juntos anduvimos, por senderos sinuosos, selváticos, con descensos pronunciados y cuestas empinadas.
Y recogimos tomates y mangos y marañones.
Habíamos vagado mucho y nuestros pies ya cansados se negaban a rendirse.
Pablo desde hace mucho que venía remando en la corriente.
Ahora tendrá en las praderas de Gran Manitú, dimensión y energía, para algún cultivo, destilador o trapiche, donde estará inventando una mejor producción mejorada.
Hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te guarde en la palma de su mano.
Descansa en paz.
Foto: Mercedes López
Texto: Lic. Sergio Manuel Trejo González

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