Por: Pedro Zamora Briseño/Proceso
Colima, Colima; 08 de agosto, 2013.--
Existen indicios de que el asesinato de Regina Martínez, quien era
corresponsal de Proceso en Veracruz, pudo haber sido motivado por su
actividad periodística, por lo que se mantiene abierta esa línea de
investigación, afirmó hoy la titular de la Fiscalía Especial para la
Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión, Laura Angelina
Borbolla.
Entre los elementos que sostienen esta
hipótesis, dijo la funcionaria de la Procuraduría General de la
República (PGR), se encuentran los objetos que desaparecieron de la casa
de la víctima el día del homicidio, entre ellos computadoras personales
y aparatos de telefonía celular, además de que fueron desprendidas las
conexiones de dos smartphones y de las computadoras.
“Eso nos permite generar la línea de
investigación de que es por su actividad periodística, sin que sea la
única que se tenga abierta y sin que se hayan agotado al menos de parte
de la fiscalía ninguna de las líneas de investigación”, dijo la fiscal
al ser cuestionada sobre el tema durante una rueda de prensa convocada
para dar a conocer medidas preventivas de seguridad para los
comunicadores colimenses.
Borbolla Moreno refirió que con base en
la coadyuvancia que en el caso de Regina Martínez solicitó el gobierno
de Veracruz a la fiscalía, ésta ha generado y aportado pruebas
periciales y compartido constancias de actuaciones, en tanto que las
autoridades estatales “también nos han dado algunas de las actuaciones,
que han sido algunas… las que ellos han querido”, reveló.
Aunque en abril pasado, antes de
cumplirse el primer aniversario del crimen, el gobierno de Veracruz
concluyó que el móvil fue el robo, la fiscal especial comentó este
miércoles que la investigación sigue abierta, debido a que “la mecánica
de los hechos refiere que hay más de un autor material; entonces, en
tanto no se encuentre a la otra persona que al parecer participó, no se
puede cerrar ni la investigación del estado de Veracruz ni la de la
fiscalía”, advirtió.
La funcionaria también señaló que se
encuentra pendiente saber de quién son algunas pruebas encontradas en la
escena del crimen, como un rastro de sangre que tras su estudio de ADN
arrojó que pertenece a una persona del sexo masculino distinta a la que
se encuentra sentenciada.
Pese a que Jorge Antonio Hernández, El
Silva –el único detenido hasta ahora por el asesinato de la corresponsal
de Proceso–, ha mencionado el nombre de una persona como el presunto
segundo participante en el homicidio –José Adrián Hernández Domínguez,
El Jarocho, quien continúa prófugo–, y esto ha sido avalado por el
gobierno veracruzano, la fiscal advirtió que no cuenta con una prueba
objetiva de que efectivamente sea el copartícipe “y desconozco si ellos
(autoridades locales) la tienen para referir a alguien con nombre y
apellido”.
En relación con El Silva, sentenciado 38
años de cárcel, mencionó que la fiscalía no puede pronunciarse al
respecto, “incluso le aplicamos el Protocolo de Estambul y arrojó un
resultado negativo a que haya existido tortura”.
Por lo pronto, abundó Laura Angelina
Borbolla, “tendremos abierta la investigación buscando más medios de
prueba para tratar de acreditar la mecánica de los hechos conforme a lo
que nos dijeron nuestros peritos”.
No obstante, aceptó que el control del
caso lo mantiene el gobierno de Veracruz, ya que hasta ahora tampoco se
ha acreditado al cien por ciento que el homicidio de Regina haya sido
motivado por su actividad periodística.
“De hecho, el dicho del sentenciado
desvirtúa que haya sido por su actividad periodística, pero como no
tenemos a la otra persona todavía identificada y ubicada, no puedo
realmente desvirtuarlo, por eso tengo abierta la investigación”,
concluyó la fiscal de la PGR.
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