| El estudiante de secundaria enjaulado por sus compañeros. Foto: Pedro Sala |
Por Armando Guzmán
4 de julio de 2014
Kevin vive en la calle Javier Mina de la colonia Las Lomas
del municipio de Emiliano Zapata, Tabasco, y estudia el segundo grado en la
secundaria federal Carlos Pellicer Cámara de esa localidad, turno vespertino,
donde fue víctima de la agresión por parte de su compañero de salón, Filiberto
Hernández, hijo de un policía municipal del mismo nombre, en complicidad con
otros amigos.
Relató que todo empezó cuando Filiberto le reclamó que
estuviera diciendo que era “un mampito” (gay), sin ser cierto, sin embargo,
empezó a maltratarlo ante sus compañeros y sus propios maestros, incluso, lo
amenazó con matarlo si contaba algo a sus padres.
“Tengo mucho miedo de regresar a la escuela después de todo
lo que se ha difundido. Tengo miedo de lo que me puedan hacer mis compañeros.
Yo no tengo la culpa de nada, ellos me han venido maltratando desde que inició
este ciclo de clases, hace unos días me tenían amenazado con matarme si decía
algo a mis padres”, relató al reportero local, Pedro Sala García.
Recuerda que apenas hace unos días, Filiberto y amigos lo
agarraron en la plaza cívica, lo agredieron y tiraron al suelo, lo amarraron
con cinta canela de los pies y manos, lo encerraron en una jaula y le pusieron
ladrillos en la cabeza.
“Yo les pedía que no lo hicieran, pero no me hicieron caso y
logré soltarme porque rompí la cinta con los dientes”, contó.
Detalló que, al momento de ser golpeado, como se observa en
un video que fue difundido en las redes sociales, Filiberto le reclamaba de por
qué andaba diciendo que era “mampito”, pero Kevin respondió que no era cierto y
que lo respetaba como compañero, hasta que un maestro los separó.
Momentos después, Filiberto y compañeros cerraron las
puertas y ventanas del salón y comenzaron agredirlo nuevamente, posteriormente
lo sacaron para enjaularlo.
“Me defendí y me tiraron al suelo golpeándome muy fuerte y
otros compañeros le gritaban que me diera más fuerte, mientras que José de
Jesús Correa se encargaba de filmar todo lo que estaba pasando. No se vale lo
que me hacen solo porque tengo problemas de discapacidad”, lamentó el joven
adolescente.
“Tengo mucho miedo. Ya no quiero regresar a esa escuela. Me
amenazaron que si decía algo me iba a costar muy caro. Los maestros y el
director de la escuela saben de todo esto y no han hecho nada para evitarlo,
por eso no quiero regresar a la escuela. No quiero saber nada de mis
compañeros. Son malos. Me tratan muy mal y yo ya no estoy dispuesto a dejar que
me sigan maltratando”, manifestó.
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