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Silva celebra su gol contra Colombia. Foto: AP |
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El Brasil del toque, de la
magia futbolera, sigue sin aparecer en el Mundial. Pero, amparado en dos
jugadas a balón parado venció a Colombia 2-1 y enfrentará a Alemania en
una de las semifinales de la Copa del Mundo.
El milagro colombiano se extinguió. Brasil sólo tuvo destellos de
buen futbol durante algunos minutos. La selección de Colombia lució
aletargada y cuando reaccionó, al partido le quedaba un suspiro.
El equipo de Felipao no para de jugar feo. Un gol de Thiago Silva
sorprendió a los colombianos al minuto 7. Fue un balde de agua helada en
el espinazo. Un tiro de esquina, la defensa cafetera extraviada y el
capitán que corrió a buscar el esférico lo acabó metiendo con el muslo
izquierdo.
Fue un regalo fabuloso. A Thiago se le criticó toda la semana desde
que se supo que se negó a tirar en la tanda de tiros de penal contra
Chile. La polémica persiguió a la selección de casa toda la semana. Que
si los jugadores están apanicados, que el entrenador les puso una
psicóloga, que si Luiz Felipe Scolari estaba haciendo la crónica de una
derrota anunciada.
La realidad es que con muy poco, a Brasil le alcanzó para matar a
Colombia. Dos llegadas de Hulk en la primera mitad fueron atajadas por
un seguro Ospina.
Y por los cafeteros ni huella del equipo que se convirtió en
consentido de muchos. Un inédito Teófilo Gutiérrez, un Jackson Martínez
en la banca. Un Juan Cuadrado nulificado por Marcelo y un James
Rodríguez, la revelación del Mundial, que apareció hasta el minuto 21
con una gran jugada por el centro del campo. Dribló a tres brasileños,
limpió el terreno y tocó con oportunidad a Cuadrado que no supo que
hacer con el esférico y la opción se diluyó. Colombia atacaba con cuatro
y Brasil defendía con dos. No habría en todo el juego, otra oportunidad
así.
En el segundo tiempo, lo poquito que Brasil mejoró se desvaneció. El
equipo se desinfló. Pero entonces David Luiz apareció para cobrar una
falta. A unos 30 metros de la portería envió un disparo muy colocado con
la pierna derecha directo al ángulo superior izquierdo. Ospina, que
tardó en reaccionar, se estiró por completo, alcanzó a rozar el balón
que llevaba tal fuerza que sólo le dobló los dedos. El 2-0 al 69.
Más adelante, con el lapidario 2-0 en contra, Colombia tuvo una ligera reacción que le alcanzó para acortar el marcador.
El portero Julio César trabó a Carlos Bacca cuando se enfilaba para
anotar. El silbante español Roberto Fernández señaló la falta. Penal
clarísimo, pero sin roja de por medio. James Rodríguez cobró suave, bien
colocado. Julio César se venció hacia el lado contrario. Con la
esperanza del 2-1 Colombia se fue al frente.
Se crecieron con el gol. Pero el reloj se moría. Los pupilos de José
Pekerman terminaron encima de los de Scolari pero sin generar ocpiones
de gol.
El entrenador brasileño no paraba de ver la hora, y desesperado pedía el final del partido.
Brasil sigue vivo. Todavía.
En la semifinal enfrentará a Alemania que con apuros venció 1-0 a
Francia. El miércoles 8 de julio a las 15.00 horas en Belo Horizante
arrancará el duelo del que saldrá uno de los finalistas.
De los colombianos apenas queda un aroma en Brasil. Van de vuelta a
casa con James Rodríguez perfilado para ser el goleador del Mundial con
los seis tantos y del que ya se habla que su futuro está en el futbol
español.
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