lunes, 23 de noviembre de 2015

LICUAR A LOS PROSPECTOS A GOBERNADOR.


Joel  Vargas

Los políticos trabajan haciendo política.
En los tiempos de este momento histórico se tiene la impresión que los veracruzanos solamente nos dedicamos a hacer política.
Los campesinos no siembran nada, con recurrente frecuencia son convocados o visitados por políticos, para persuadirlos y subirlos al carro de sus propios intereses.
Los estamentos diversos de la productividad son interferidos por la política veracruzana en expansión. Todo mundo quiere ser político o, al menos, estar cerca de los escenarios políticos.

Hasta los veracruzanos más despistados saben que el mejor negocio en México es la política.
Que la política proporciona riquezas.
Todos los políticos quieren dejar de ser pobres, para no ser un pobre político.
Lo grave estaría en que todo el aparato gubernamental dejara de trabajar al máximo rendimiento por satisfacer sus vocaciones políticas.
A que amainaran sus programas.
Que aflojaran el paso.
Que abandonaran sus tareas.
Que no atendieran las bases sociales que exigen soluciones.
Nadie tiene derecho comprado para abandonar arbitrariamente sus tareas fundamentales para dedicarse a la efervescente política veracruzana cuyos maremotos son producidos por la codiciada gubernatura de dos años.
Quien así lo quiera debe renunciar a sus responsabilidades y dedicarse de tiempo completo a hacer política.

Resulta interesante la embrujada gubernatura de dos años.
Sólo son 24 meses de poder.
96 semanas de gloria o de infierno, según como quede Veracruz.
730 días de probar el néctar del máximo poder en Veracruz y pasar a la historia.
A la historia buena como mago inigualable que lo arregla todo sólo con su voz o con un soplo mágico.
O a la historia negra y concupiscente donde naufragan las obscuras degradaciones de la conducta humana.
Sería una gran tragedia para Veracruz llevar al poder a una persona sin escrúpulos, ambiciosa, terriblemente confundida creyendo que Veracruz es de su propiedad y que sus bienes incuantificables son la herencia de su estirpe.

En un congreso nacional de maestros pregunté a un entrañable amigo, político profesional dentro del SNTE y que hoy radica en Xalapa, satisfecho de su vida pública y sindical.
¿Realmente deseas un cargo dentro del comité nacional?
Me respondió con toda sinceridad:
No lo deseo, lo ansío.

Y su inteligencia y lealtad lo llevaron a un importante cargo.
En Veracruz tenemos los siguientes personajes políticos que desean (¿ansían?) la gubernatura de dos años.
José Francisco Yunes Zorrilla.
Héctor Yunes Landa.
Tomás Ruiz González.
Miguel Ángel Yunes Linares.
Juan Bueno Torio.
Gerardo Buganza Salmerón.

Alguna vez don Jorge Guillén Ortiz, que era Director General de Educación Primaria en Veracruz, presidía una reunión de trabajo con un centenar de supervisores escolares.
Muy quedo me dijo al oído:
Si a estos señores los metiéramos a una licuadora y los licuáramos saldría pura caca.
Me incomodé porque los señores eran parte de mi sindicato.
El recuerdo me quedó.
Y Hoy pregunto con incertidumbre.
¿Sí licuáramos a los prospectos a gobernador qué saldría?
Seguramente inteligencia, orden mental y espiritual y un profundo veracruzanismo.


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